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jueves, agosto 14

Preparativos: bebé está por llegar

... y eso significa pensar en todos los detalles de lo que necesitará en sus primeras horas de vida en la clínica y luego al llegar a casa.

Desde comprarle un detergente especial y exclusivo para él,


para lavarle su ropita a mano,
acomodársela planchada y por "edad",
arreglarle su espacio en la casa,
tenerle su cobija lista para recibirlo en su cuna
(sobre todo cuando es la cobija que su abuela cosió a mano)

También hay que preparar la maleta para la clínica.

Eso implica desde organizarle a él sus combos de vestuario,
tenerle pañitos varios para limpiarlo,

así como incluir muy arregladita lo que usará mamá,

y acomodarlo todo en una maletita pequeña.

Además en casa hay que tener a mano todo lo que hará falta para su cuidarle el ombliguito y cambiarlo justo cuando regresemos de la clínica.
Mi bebé debe llegar en cuestión de días, horas quizás, no sé.. solo sé que falta muuuy poco. Queremos que sea parto natural así que ando en la casa apresurando el ritmo, revisando una vez más los preparativos, tratando de mantener mi ansiedad bajo control (no es fácil) y enfocándome en tener todo a mano para que al sentir que es EL momento, salgamos rápido y tranquilos a la clínica. Solo sé que estamos en cuenta regresiva para tener a nuestro primer hijo en nuestras manos y eso es una sensación ¡¡indescriptible!!

sábado, julio 26

Ando crecida: de talla, de emoción

de nervios y expectativas pues ya ando en la recta final del embarazo: semana 36... y contando.

El bebé debe estar al llegar en cualquiera de las próximas semanas; todos dicen que desde la semana 35 (semana en que par de mis sobrinos se antojaron, uno con éxito y al otro lo aguantaron 2 semanitas más) cualquier día puede suceder que bebé se anime a presentarse.

Las cosas van mejor en casa: la cuna está armada, la maleta del hospital también, coloqué el coche en un lugar más "accesible" y estoy tratando de que mi esposo deje de lado la rezongadera y se centre en lo que nos queda por ordenar. La casita es muy pequeña y debemos ajustar todo para que nuestro primer hijo tenga su espacio.. y no ha sido muy fácil.
Como quiera que sea, ando feliz, viendo con asombro cada día cómo se mueve la panza, cómo se sube, se apuntala, se ondula; esto es toda una experiencia.

Lo gracioso (o irónico): ahora es cuando ando sufriendo síntomas de embarazo, ahora después de 8 meses y pico puedo decir que en este trimestre sí me tocó sentir lo que pasan muchas madres: reflujo (4 ó 5 veces a la semana en la noche), mal dormir (por ir a cada minuto al baño a hacer pipí o por el reflujo), falta de energía (muuucha), cansancio, falta de aire (a veces haciendo cualquier tontería), estreñimiento (un mal de los peores...casi como el reflujo) y por supuesto, calambre en las piernas (de vez en cuando).

Lo sabroso: oir que algunas personas -y varios clientes- no han percatado mis dimensiones ni mi estado y se sorprenden de verme "Oh pero estás embarazada" (y me acababan de ver hace menos de 1 mes), "Niña venga por acá" (y me hacen sentir ligerita, jovencita). También como me dijo una peluquera cuando tenía quizá menos de 5 meses y le aclaré que estaba casada "¡Chica!... pero si te golearon!" esta frase de genuina sorpresa me ha parecido la más increible, jeje

Lo especial: el trato super lindo que recibo de gente forma inesperada, y al que gracias a Dios, me acostumbré y agradezco mucho (porque yo soy una cabeza dura). Gestos como dejarme estacionar con valet-parking en la oficina para que no tenga que caminar tanto en el sótano y sobre todo evitar subir las escaleras para llegarle a los ascensores; el que me cedan el puesto en el Metro incluso obreros que se ven muy agotados de su faena; o que me ayuden a mover la laptop de una oficina a otra o incluso que los clientes lleven por mí el carrito de la laptop sin que se los pida.

Lo único: volver a aprender muchas cosas sobre mí, mi cuerpo, mis emociones y sobre lo que es esto del embarazo. Además, permitirme cosas como relajarme conmigo mismo, permitirme momentos de alegría llorona. Y claro, en la clase materna he explorado un poco ese lado no tan Marta y validar lo que sé, lo que he leído o me ha dicho mi mamá con las experiencias y formas de ser de mis compañeras de clase es muy enriquecedor.

Lo nuevo: cada día casi todo. Desde ver cómo cambia la barriga durante el día, hasta imaginar cómo estará posicionado bebé o qué parte de su cuerpo reacciona cuando lo acaricio. Aprender a ser una persona con una faceta diferente: modo mamá activado.

domingo, marzo 30

Subiendo al Cerro El Avila: primer paseo de bebé

... aunque él no lo sepa todavía.

Teníamos casi un año sin subir. Con el tema del embarazo nos daba como
cosita porque el terreno montañoso tiene sus tretas, sin embargo, la sequía invitaba a tomar el riesgo. El día amaneció super despejado; quizá en unas semanas no podamos hacerlo, sea por mi barriga sea porque los guardaparques decidan restringir el acceso al Parque Nacional El Avila en vista de los incendios forestales, típicos de esta temporada calurosa y seca. Había que intentarlo. Ni siquiera me molestó tener que madrugar un bello domingo a las 6:45 am. No tenía una posición 100% firme respecto a ir ni a quedarme en casa; estaba a favor de intentarlo y según como me sintiera seguir avanzando en la caminata o desistir.

Lo bueno del plan es que en lugar de subir por la famosa, empinada y matadora (por lo extenuante de
la ruta) subida de Sabas Nieves, nos fuimos para Quebrada Quintero, un paseo menos riesgoso y más bello por lo accesible de la quebrada.

El Avila National Park Rangers Llegar a Quebrada Quintero es llegar a otra parte. Es increible la paz y tranquilidad que uno puede disfrutar sentadito en las piedras que bordean la caida de agua, usar los troncos como pasamanos, y adentrarse en el pozo... o al menos llegar muy cercano a él.

La Quebrada Quintero es una especie de gran pared de roca natural que aparece al final de
un camino de agua. El agua cae a chorros por la piedra haciendo caminos o chorros de variable intensidad; el pozo a sus pies es el charquito más atractivo pero muy pocos se aventuran. Tiene muy escasa profundidad, pero como el agua es ¡tan fría! lo mejor es quedarse en la ribera para admirarlo con tranquilidad.

La subida se me hizo muy sencilla. Debe ser por lo entrenados que estamos últimamente
(jeje, increible pero cierto). Mi suegra, que subía por primera vez siguió el paso muy bien, íbamos paseando a un ritmo adecuado, sin exigirnos mucho pero sin hacer pausas en el camino.

Llegamos a muy buena hora, todavía se disfrutaba la tranquilidad que la poca gente permite mantener en el lugar. Luego de las 10 am la situación cambia de forma radical y solo nos dan ganas de seguir caminando, cada vez más lejos, hasta llegar al próximo paraje tranquilo, con la quebradita o caida de agua tímida y apacible. Hoy a esa hora ya íbamos de regreso.

Después de estar disfrutando la quebrada por un rato, de mojarnos las manos
(y pasármelas por la panza para que bebé sintiera lo fríita que es) pensamos seguir subiendo un rato más. La ruta se veía empinada pero nos sentíamos tan bien que íbamos a darle; pero un resbalón inusitado de Jesús en una de las rocas del río nos hizo reconsiderar. Avanzando entre las rocas para cruzar hacia el suelo, pisó una piedra firme pero no tuvo agarre por el moho y la humedad; cayó sentado en el agua helada de zopetón. Si bien el amigo se recompuso rápido, preferimos regresar. En el vano intento por evitar una caida peor, Jesús apoyó las manos sobre las piedras y se torció especialmente dos dedos de la manos izquierda. Al momento no se quejó conmigo ni demostró gran importancia cuando se lo mostró a su mamá, pero una vez a solas conmigo, viendo que se inflamaban y que el enrojecimiento parecía querer quedarse en su mano, si nos preocupamos alguito. Pensábamos que un esguince sería el resultado del incidente.

Por suerte, el frío del agua, la buena fortuna, la energía metafísica que dicen que habita
en el cañon de Quebrada Quintero o lo que sea, la hinchazón ha disminuido a estas horas de la noche. Jesús siguió moviendo los dedos con frecuencia luego del golpe, articulando, manipulando, trató de mantener activa la zona con cuidado de no agravar la lesión. Ya no parece necesario aplicar ungüento, lo que sí es cierto, es que el paseo tuvo de todo: una trama completica que hasta incluyó el ingrediente inesperado del suspenso y la acción que el accidente trajeron consigo.

Queremos regresar. Estuvo demasiado bueno. La barriga y la sequía dirán como van las cosas. Vale la pena regalrse una vueltica a Quebrada Quintero. Se le llega entrando al parque nacional El Avila por Sabas Nieves en la urbanización Altamira. Justo cuando el camino presenta la primera bifurcación, tomar a la derecha y seguir caminando la aparentemente tranquila subida. Cuando aparecen las escaleras hay que seguir a la derecha para estar montados en la ruta que desembocará en la bella quebrada.

Este es un paseo sin desperdicios, 100% natural, relajante y muy gratificante.... además, no hay que pagar nada.

domingo, marzo 2

Sobrellevando los cambios II: ¿y ahora yo qué?

... ¿Será que se me dañó algo? ¿Me perdí alguna lección importante, a pesar de que toda mi vida estudié rodeada de niñas en un colegio de monjas?

Lo sigo averigüando.

La alimentación es otra cosa. No me siento del todo cómoda comiendo por 2 ni por 3. Como por mi, a veces poco, pero con más frecuencia. En realidad, el mes pasado me preocupó ver que solo aumenté gramos y pensé si estaría siendo muy estricta con mi bebé al no permitirme desfueros como levantarme de la cama a media noche a asaltar la nevera por un ataque de hambre. Si como completo, me siento pesada, incómoda porque no puedo merendar, el agua no me "diluye" la llenura; así que me sirvo raciones coderadas (aunque en 2 horas vuelva a tener hambre).

Tampoco he enamo
rado de los dulces... de hecho, nunca me han atraido mucho los dulces, ni siquiera el chocolate, y en los meses que van, no he comido bombones ni tabletas y casi cero chocolate; ni chucherías, ni dulces cremosos; casi nada de postres en general. A vece me antojo de comer platanitos o yuca frita (los únicos snacks adictivos que me atraganto con gusto) pero ha sido incluso menos veces que en mi estado normal pre-embarazo.

De la comida como todo aunque estoy más "mañosa" que nunca. Ultimamente he notado que no me atraen tanto los vegetales, prefiero pastas y harinas, me he vuelto frutera (algo muy sorprendente en mí) y prefiero llenarme de jugos, agua, sopas y cuanto líquido exista, antes que comerme un jugoso bistec ¡pero yo soy -¿era?- bastante carnívora! ¿Qué me querrá decir bebé?
El ápice de mi desencuentro con la imagen típica de la embarazada es el tema del peso. Los cambios que sufrirá mi cuerpo externamente. Muchas mujeres se sienten más dignas, más femeninas, más hermosas con sus kilos amternales; yo en cambio todavía no me encuentro, me extraño, a veces me molesto por no saber qué esperar.

Me siento chica sexy por el busto que me gasto; siento que cada día crezco más (y me asusta)...
pero como la barriguita también aumenta, estas nuevas "lolitas" pasan de largo. La barriguita es mi preocupación. Desde que cumplí 18 años he sido muy consciente de mi cuerpo y dimensiones, nunca he hecho dieta pero me cuido comiendo raciones decentes (nada de servicio tipo americano que permite alimentar a 3 personas con una sola ración), como a mis horas y mantengo la merienda de la media mañana o la media tarde, porque eso acelera el metabolismo.

Solo hace como 6 ó 7 años me siento realmente a gusto con TODO mi cuerpo y empecé a usar ropas más ceñidas o lucir mini faldas de colores claros o descotes sin problemas mentales. Nunca me he imaginado gorda, de casualidad aumento 1 ó 2 kilos en el año y con la misma velocidad que aparecen, los pierdo. Ahora empiezo a subir sin saber cómo será. Mi peor horror: la barriga. Estéticamente me incomoda una mujer cuya cintura sucumbre por la panza sin control.
Y ahora estoy aquí.
Mi barriga crece, lo cual es bueno, y la inquietud se mueve por los rincones de mi cabeza errática.

Ahora estoy v
iendo como crece de a poco pero constantemente bebé. Estoy emocionándome por eso y preocupándome por si mi cuerpo será capaz de soportar dignamente el peso adicional y maravilloso que ganará en los próximos meses. ¿Cómo lo manejará? ¿las rodillas, la espalda aguantarán bien?, ¿y donde quedará mi cintura? Mis hermanas han adelgazado todo lo que ganaron con sus barrigas, por épocas incluso quedaron más delgadas, aun así, a todas les quedó una tripita de recuerdo. ¿Tonta preocupación, verdad? banal preocupación estética.

Cada semana descarto un nuevo par de pantalones así como descarté los zapatos altos y puntiagudos que tanto me gustan. Uso mis cómodos mocasines y me arreglo los días de trabajo dejándome la cintura desabrochada de los pantalones, que tapo con una blusa por fuera, un sueter o una bufanda anudada a modo de correa.

Espero el día que deba lucir camisas pre-mamá, mientras creo combinaciones inusuales para la oficina, juntando camisas flojas con pantalones coloridos que tradicionalmente no usaría. Rescaté las camisas de tirantes con talle princesa -que realmente no sentía que me favorecieran antes- y para mi gusto, me compré un sueter materno que más bien parece un sueter inspirado en la moda ochentosa que ha regresado, amplio escote, lana gris y a la cadera; me ¡encanta! y me siento muy bien dentro de él.

Cuando he salido a comprar ropa para embarazadas no me hallo. No sé calcular los pantalones y las camisas me parecen aburridas. Todavía no sé como me veré pero voy mejorando, adaptándome,
tratando de sentirme a gusto con los cambios. Para mí, el reto mayor es irme adaptando a la nueva faceta por la que transito, dejar de lado o flexibilizar un poco mi imagen de las embarazadas habituales y reconciliándola con el look que suele venirse a mi mente ancho, baggy, talle princesa, aburrido, abarrotado de tonos pasteles y zandalias. Tampoco me gusta mucho el estilo Brittney de cholitas playeras, panza descubierta, mini shorts o tops súper apretados. Nop, debe haber algo bonito, cómodo que no de la sensación de que la ropa era de mi sobrina adolescente y se la saqué del closet robada.

He visto por internet atuendo más modernos, más cosmopolitas,
camisas que definen la panza con estilo y me gusta. Aun no estoy lista para llevarlos, pero creo que esa será mi ruta, el punto medio donde me sienta más cómoda siendo yo embarazadota... Para mi es toda una curiosidad verme grande, ¿cómo me veré? ¿volveré a tener las mejillas redonditas y grandes, como cuando era una pequeñita? ¡UPA! esto del embarazo se está poniendo bueno.


Sobrellevando los cambios I: la embarazada normal

...Y ahora me ha dado por pensar más cosas locas y extrañas que normalmente, lo que me cansa la cabeza de forma increible.

Esto del embarazo se me ha dado muy bien, en el sentido de que no he tenido malestares físicos considerables -y gracias a Dios-, no he padecido las terribles y comunes nauseas matutinas y en general, me siento bastante chévere. Lo que me pasa es más general, más de mi imagen mía conmigo mismo. Verán:

Hay mujeres que siempre imagina el día de su boda con especial detalle y cuidado. Ocurre así también con las mujeres que se ilusionan solo con la idea de nombrar la posibilidad de un embarazo, desde que se casan guardan la lista de nombres posibles para la futura criatura y se toman para sí cualquier noticia de buena esperanza de sus amigas y relacionadas hasta que les toca su turno. Entonces, su mundo solo gira en torno a la barriga.

Lucen su tripita desde el día cero cuando aún no hay mayores cambios, se registran en listas de babyshower, comienzan a codearse con las amigas que son madres y asumen una postura de infinita grandeza y sabiduría, tan excelsa que todo lo demás desluce ante la maternidad. Ni decir de su aspecto físico, todo, absolutamente todo es pro-bebé, las camisas maternas invaden el guardarropas desde el momento del anuncio, cambian cuando pantalon ceñido por monos deportivos y holgadas prendas que les ayudan a verse más grandes sin importar que el cuerpo siga casi igual. Cualquier peso es contraproducente, cualquier alimento debe ser verificado por 3 doctores antes de ingerirlo, toda esquina puntiaguda de la casa debe ser protegida, la dieta se diseña en función de "comer por 2" sin privarse de nada, antojos, sobre abundancia, en fin, "está embarazada".

Por último, son lo que, en muchas ocasiones, yo llamo como "barrigas sucedidas". Las náuseas se vuelven un tema de interés mundial. La acidez no las desampara y siempre tienen una fruta o galletas con mermelada en su gaveta de la oficina en caso de ataques de hambre. La cintura de pronto requiere el apoyo constante e incondicional de la "mano en la espalda", justo allí, haciendo como un triángulo inclinado hacia atrás aguantándose el final de la espalda, o el hueso de la cadera. Sentarse cambia radicalmente; ahora, hay que extenerse sobre la espalda y dejar en claro que la pacita está expuesta, la mano sobre el vientre es un detalle casi fijo. Para levantarse también se requiere un gesto particular, lentamente, con una mano en la barriga mientras la otra agarra el respaldo oel apoya brazos de la silla con fuerza. Frente a la embarazada que hace este acto, siempre aparece un caballero presto a ayudarla sujetando su brazo, mientras el resto de la concurrencia mira con candor la dulce escena.

¿Eso me pasa a mi?; mejor dicho, eso NO me pasa a mi. Y allí empiezo a creer que ese gen, ese chip de mujer estandar no me lo colocaron o se fundió o lo desactivé con mi curtido pragmatismo autosuficiente. En mi caso, ese es mi conflicto: no siento que esté sintiendo como embarazada habitual y quizá me esté privando de la mejor parte. No me pasa por la cabeza aún el nombre del chamito, no he tenido náuseas y la acidez o los dolores de cabeza, si bien me fastidian (sobre todo las cefaleas que esta semana me han atacado después de cada almuerzo y cena) no cortan mis actividades diarias ni me obligan a poner carita de cervatillo triste mientras todo el mundo en la oficina me pasa la mano por la espalda y me buscan manzanillas o me "cuidan". Nop.




sábado, febrero 23

Crecemos: ¡Estamos embarazados!

... Ha sido la mayor sorpresa que hasta la fecha, nos ha traido 2008.

Lo hicimos oficial a la familia en víspera de Reyes y desde entonces hemos estado muy felices. Creo que si bien estábamos a la espera de la cigüeña, el hecho de oir del médico este es tu primer hijo, míralo produce una mezcla de sensaciones y emociones inexplicables. A mí en el fondo me agarró por sorpresa, fue como derrepente y ¡zas! seremos padres.

La cita
El tradicional chequeo médico anual tuvo una serie de incidentes que obligaron a posponer la consulta 2 veces, luego mi doctor se iba de viaje por un par de semanas, luego navidades, ¿oye y para cuando terminamos la revisión ginecológica? yo en este terreno soy bastante aplicada y desde hace como 5 años, cada año me hago mi chequeo; no me gusta "olvidarme" e insisto hasta lograrlo. Y este año no fue la excepción.

Finalmente el 4 de enero logré espacio en la agenda del doctor y tuve mi consulta. El tradicional chequeo pasó en un 2x3 a una consulta prenatal, el ecosonograma mostró una bolita pequeña con un puntito más blanco que era un corazón y las palabras de Rafael (mi médico) bastaron para completar la escena. ¡Felicitaciones Martis, mira a tu primer hijo".

Las lágrimas salieron sin invitación, la sonrisa entre felicidad extrema y angustia inesperada, la cabeza llena de preguntas no relacionadas... no supe que decir, no reaccioné. Me vestí y en la oficina mientras me recetaba ácido fólico y exámenes de control, yo repetía observación que me hacía y sonreía con más nervios que control...¿Embarazada? ¡WOW!

Conversación con Jesús
Y llegué a casa y esperé sentadita con el eco sobre la mesa y los récipes en la mano. Jesús llegó con su habitual sonrisa desentendida, bromeándome, hasta que realmente me vio la cara. Esposita ¿qué pasó?, ¿no te recibió el doctor? Yo seria, calladita, rostro inusual, y típico de mi, cuando algo es incontenible solté todo de seguido sin pausa y a la espera de su reaccción. Todo bien, me recibió al llegar, cosa rarra; nos mandó unos remedios y bueno, mira - le extendí la mano- tenemos novedades.

Él, como un duque fuera de lugar, tomó el eco, no lo entendió y solo medio preguntó ¿qué es esto?
Yo, con manojo de inquietud en la garganta y brazos cruzados solo le dije bueno, tu hijo, estamos embarazos. Ese fue un momento sublime. Jesús obvió mi postura, me abrazó rico, rico, muuuuy rico, grande, completo, abrazo total. Besos como lluvia en el pelo, la frente, la boca, muy tierno, muy bello. Los mejores 3 minutos del inicio de la noche. Yo entonces empecé a aflojarme, a tranquilizarme, a relajarme y sonreir desde adentro. Tantas sensaciones alocadas en mi interior se alejaron, todo cuadró en su sitio, la armonía empezó a regresar a mi alma y ya no ha salido.

Yo
Que ¿qué me pasó?, que ¿por qué estaba así? no estoy segura. Saber que ahora seré mamá fue un choque de realidad inesperado. Una cosa es saber que estás buscando, que vendrá el bebé en el futuro; otra, que te digan que ya lo tienes, que desde hace 6 semanas llevas a un chiquillo en la panza y no te enteras. ¿Fuerte, no?

Cuando conocí a bebé teníamos seis semanas conviviendo. Seis semanas en la cuales yo había vivido sin preocupaciones especiales, 6 semanas de navidades y festividades que implican alcohol, dieta excesiva, trasnochos, reuniones con humo y fumadores, reacomodo de la casa, movimiento de muebles pesados, pintada de paredes, y todo aquello que el médico inmediatamente me prohibió. Seis semanas que me hicieron sentir la peor de las madres al no imaginar que ese cansancio extraño, que esa marcada sonnolencia por las tardes, las despertadas en la madrugada y sobre todo la cantidad inusitada de energía matutina tenía que ver conque bebé estaba presente.

Hoy
Estamos alineados. Jesús me sorprende día de por medio con preguntas o gestos muy tiernos que me hacen pensar que será un papá lindo y consentidor. Él lo tomó con otras preguntas y se avasalló de escenarios futuros, decisiones y responsabilidades. Yo me voy adaptando de a poco.

Aun no entiendo cómo mi cuerpo se manejará con los kilos adicionales que vaya ganando, pero también me preocupa no engordar lo suficiente, no sea que bebé tenga deficiencias por mi causa. Yo pienso en cómo vivir el proceso y él me habla de la madrina de bautizo, arreglos de la agenda familiar una vez que nazca, la guardería y esas cosas. Yo comencé hace 3 semanas a ver cunas, corrales y coches. Él me trajo un libro de embarazo de Deepra Choprak y su papá (futuro abuelo primerizo) uno de meditación para embarazadas.

Todos estamos contenidos, atentos, emocionados; seguimos esta barriga con cuidado pero sin sofocarme porque entonces soy yo quien se desespera. Mi mami está dichosa "finalmente un nieto" (lo está pidiendo desde que yo tenía 6 meses de casada, y ella ya tiene 3 nietos), mis hermanos cada cual a su modo está consciente del asunto, están contentos y respetan mi espacio, solo mi cuñada (la esposa de mi hermano) me pregunta con avidez y gran curiosidad cómo voy, qué pienso, qué siento; ella está buscando el suyo con muuuchas ganas y todo este proceso la entusiasma sobremanera.

El futuro
Adaptarnos, quererlo, cuidarlo, crecer con él. Creo que cada día surge una interrogante nueva en el espacio, surge una idea nueva sobre cómoharemos esto o aquello, se cruza un nuevo comentario sobre cómo me siento y qué síntomas se han ido o cuales han aparecido. El tiempo va corriendo. Ya tenemos tres meses y precisamente el día de cumplir la semana 12 fue el día de anunciarlo a todos los demás amigos y relacionados. Creo que aún no lo creo, me emcoiona y doy gracias a Dios por este regalo. Aún me cuesta creer que seré mamá en siete meses. Este es un camino irreversible y como le digo a Jesús, cada día se pone más interesante. Ya les contaré.

Un beso!!

lunes, diciembre 3

Gan{o el NO: Gracias Venezuela

Ha sido la espera más larga del mundo. El descaro del CNE no tenía nombre y tuvo que llegar la sensatez y la hora muerta: había que decir lo que todos sabíamos y así fue.
Gracias Venezuela,
GRACIAS estudiantes
Gracias DIOS
¡¡¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS!!!
Tengamos Fe, tenemos un nuevo respiro para tratar de sacar a este autócrata disociado de nuestro país.

Ganamos una batalla MUY IMPORTANTE, todavía queda camino por recorrer.

Por ahora dormiremos tranquilos y felices, sigamos adelante, sigamos fuertes, serenos y centrados. Con la fuerza de los estudiantes, con su convicción, con su fe, logramos unirnos en un bloque contra este señor. Creo que hemos aprendido algo muy valioso.

Hoy GANÓ VENEZUELA; hoy ganamos TODOS
, ahora tenemos que lograr mayor arrastre, mayor efecto, para que la victoria que esta madrugada nos hace sentir TAN FELICES se prolongue mucho más, y más y más y reconstruyamos el país..


DIOS BENDICE A VENEZUELA

jueves, noviembre 29

Marchando por el NO: que bien se siente

... haber pisado la Avenida Bolívar después de 8 años acorralados en los lugares donde el chavismo le dio la gana, y no donde nosotros queríamos ir a marchar. El derecho de protestar es igual para todos los que vivimos acá, el derecho a marchar es el mismo para todos y hoy nuevamente reconquistamos espacios y todos decimos ¡¡¡¡NO!!!

Qué gratificante participar en lo que a uno le gusta, en un ambiente sin violencia y lleno de optimismo solidaridad y buena vibra, haber ido a la concentración de hoy fue recalcar una vez más que uno está defendiendo sus derechos, no estamos eligiendo a un presidente (¡ojalá y fuera así!). Estar rodeada de tanta gente alegre, dinámica, entuciasmada, que buscan unidad y reconcialiación es excelente para el espíritu. Volver a sentir en cada poro que muuuuchísimas personas al igual que una, están fastidiados de la bota militar encima de cada ser, aplastando cada vez más a los que nos negamos a lavarnos el cerebro y quienes jamás aceptaremos ser borregos sin cerebro, es llenarse ánimo y de energía porque realmente podemos lograr que las cosas cambien sin tener que conformarnos ni tener que vivir con la violencia.

La marcha estuvo muy nutrida, recorrí toda la Avenida Bolívar de punta a punta. Es cierto que se podía caminar porque había zonas con pocas personas y es innegable que en cantidad de ocasiones la marcha se detenía porque literalmente no cabía nadie más, nadie entraba, la masa de gente formaba un bloque sólido y había que esperar alguna pausa para lograr movilizarnos. Mucha gente, muucha gente, la cantidad de personas iban y venían. Vi muchos empleados que no pudieron unirse a la marcha desde temprano y salían de sus oficinas escapados o no, a participar y caminar al menos unas cuadras; ví a grupos de señoras mayores, armadas con banderas y pancartas caminando juntas; vi a profesores y alumnos de bachillerato allí presentes y también a los motorizados en favor del NO apoyando todos a los estudiantes y expresando una vez más su opinión y su legítimo derecho a discernir.

Me fuí después de que se cantó el Himno Nacional y se nos dijo "Vayan a casa, que hay que descansar" pero las personas no se iban, nadie se movia quería permanecer en la avenida y nuevamente en la tarima les recordaban que debíamos irnos a descansar porque el domingo la jornada será larga.

Nuevamente me sentí a gusto. Había dejado de mercar con la convicción y la fuerza de antes. Mi voto siempre fue y será el arma que prefiero porque es lo que decide, sin embargo, en los tiempos que corren hay que expresarse, manifestar, hay que salir, no seguir callado: el que calla otorga y no quiero otorgarle mi futuro a ese señor que de casualidad sabe repetir su nombre y dividir, derrochar, engañar, engañar y enemistar. Hay que salir a la calle y plantarse. Marchar es un deber para todos los que deseamos volver a vivir en armonía, sin división y sin bota horrorosa.

Ahora el domingo 2 de diciembre TODOS a ¡¡¡VOTAR!!! y a votar ¡NOO!

domingo, noviembre 25

Dando gracias: una vez más

... nos reunimos en familia a celebrar el Día de Acción de Gracias y este año ha sido aún más maravilloso.

Desde que empecé con Jesús, empecé con la celebración del Día de Acción de Gracias. Acá en
Venezuela no se celebra esta tradición porque básicamente es una festividad norteamericana vinculada con los inicios de su sociedad, su interculturización y la vida de los peregrinos. En el país generalmente se celebran las festividades religiosas católicas (es decir, de forma mayoritaria; los venezolamos somos muy melting pot para muchas cosas y siempre hay espacio para todas las religiones y sus ritos, pero respecto a esta fecha no es una celebración masiva ni tradicional para nosotros) y en mi casa, una familia católica practicante, no éramos la excepción. Así que adentrarme en su tradición ha sido un proceso de lo más divertido, pues además, es uno de sus ritos más familiares y respetados.

Este año hicimos una cena muy linda desde todo punto de vista. Por una parte la realizamos en casa de mi suegra, una casita cómoda, fresca y amplia. Todos pusimos nuestro granito de arena para que la comida resultara excelente, apegada al menú tradicional y se ambientó el espacio con velas y notas navideñas lo que transformó el lugar en un salón muy acogedor.


Por ser la primera vez que se cocinaba la comida en casa (siempre se cenaba en restaurante o en su defecto se encargaba la cena para llevar), se acordó colaborar. El pavo, pieza fundamental del menú, se pidió a un restaurante; los contornos estuvieron a cargo de mi cuñado y mi mamá. El primero hizo guisantes (porque habas blancas no se consiguen en este país de escases) y cebollitas en salsa blanca con tocineta (el toque gourmet que él no puede resistir, ¡cosas de chefs pues!), y la segunda preparó un delicioso puré de batatas rosadas con un toque de jenjibre. Como siempre, la salsa de arándanos estuvo presente gracias a una oportuna lata que compré en el supermercado con antelación (y menos mal, porque luego tampoco había.. la escases señores nos está fastidiando todo).

Generalmente la cena la compañamos con el vino joven de la temporada, pero esta vez, nos decantamos por un siempre robusto Escudo
Rojo, que desplazó al champán de bienvenida. El postre debía hacerlo Jesús, él tiene una receta muy fácil y sabrosa de torta de calabaza, pero se escabulló y en su lugar compró un pie de auyama rico rico. No pudo faltar el Mozcatel para acompañar el dulce. Todo un lujo de cena, todos en familia, mi gente (mi mamá, mi hermana y mi sobrino) con su gente (sus padres, su hermana y su esposo). Una cena muy grata, buena conversación, chistes y cuentos que iban y venían. Hasta el perro, juguetón y bullero se comportó al vernos cenando y prefirió irse a dormir con su corbatica de lazo (elegante como ninguno) hasta que el alboroto regresara.

Para cerrar la noche la familia de Jesús instituyó desde siempre un intercambio de regalos, por lo que todos con el dulzor del postre en los labios nos vimos llenos de regalos de todas las formas y colores, para ti, para mi, para allá,
para acá, fue un todos contra todos en un excelentemente positivo sentido de la palabra. Me sentí muy feliz.

Este año ha sido muy especial. Siempre tenemos muchas cosas que agradecer, muchas bendiciones nos ha dado Dios y creo que en lo personal he aprendido a verlas, a apreciarlas, a (porquemuchas veces no es fácil), a reconocerlas y a agradecerlas, sin importar las pruebas que pase en el día a día.

Este año, ver a mi familia más inmediata junta, alegre, compartiendo,alejados por unas horas de las habituales preocupaciones, deberes y pendientes, no tiene precio. Vernos a todos colaborando ha sido un regalo muy bello. Espero que momentos así podamos seguir repitiendo con la misma armonía y sentido de unión que sentí esa noche.

Gracias Diosito por las bendiciones recibidas, por las enseñanzas fáciles y severas, por las diferencias, por los momentos buenos y los malos porque siempre me enseñan a crecer, a aprender y a vivir mejor cada día, junto a la gente que amo.
Feliz Día de Acción de Gracias para todos mis amigos virtuales, blogósferos y para las analógicos también. Un gran abrazo ;-)

martes, noviembre 13

Pies de Barro: bautizo mañana

Me siento muy feliz porque una nueva obra de Jesús saldrá al mercado mañana mismo.
El libro se llama Pies de Barro y es un texto excelente. No porque lo diga yo (que si bien estoy casada con el autor no sé nada de escritura formal) sino porque quienes han podido revisar el libro, coregirlo y comentarlo coinciden en decir que es unde sus mejores obras, un trabajo de impresionante sensibilidad y excelentemente redactado.




Si pueden acompañarnos será todo un honor. Yo ando de lo más feliz y se lo comento a todo el mundo.

La cita es en la Feria del Libro del Parque del Este (hoy rebautizado como parque Francisco de Miranda), mañana miércoles 14 de noviembre a las 3 pm en la sala Martin Luther King. Sé que el horario es un poco atravesado y que la invitación es un poco "a última hora" pero igual si pueden pasarse, por allá los esperamos.