Ayer leí en la prensa una noticia horrible que me hace pensar en lo torcido que está el mundo y lo desvalidos que estamos cuando los valores se invierten y los límites para distinguir entre lo bueno y lo malo, en un contexto de convivencia social, se desaparecen.
El hecho es que me aterró lee que habían atrapado a un camillero que violaba a sus víctimas. Ya por ahí sonaba mal la noticia. Es peor. El sujeto en cuestión trabajaba desde hacía unos meses en un hospital de la ciudad de Caracas, y su trabajo consistía en trasladar a los pacientes del quirófano a la sala de recuperaciones una vez terminada la intervención quirúrgica. En ese recinto de supuesta paz y tranquilidad, donde los pacientes deben irse despertando de la anestesia, cuando uno está golpeadito y súper adolorido, al mejor estilo Kill Bill el sujeto atacaba a sus víctimas y se daba la gozada del mundo.
Lo descubrieron esta vez -gracias a dios por las que se salvaron- porque esta paciente se despertó antes de lo previsto y en medio de su dolor, aturdimiento y desesperación tratando de quitarse al bestia de encima gritó tan fuerte como pudo y su novio -gracias a dios por un chico consecuente y preocupado por su dama- que estaba en el pasillo escuchó la bulla y salió corriendo. Aquí no importó las restricciones de seguridad, no importó que pongan puertas con letreros odiosos de "solo personal médico" ni nada de nada. Llegó a la salita donde estaba su novia, y del acto de descorrer la cortinita y romperle la madre al camillero supongo yo que pasaron milisegundos.
Otro caso de otro violador aparece hoy en la prensa. Esta vez es un soprano mesmo versión zuliana. Figuraba en la lista de los 10 delincuentes más buscados de su estado, lo tenían identificado, se le contabilizan a la fecha al menos 40 víctimas y aun así no daban con él, hasta ayer. En s medio de su detención avisa a los presos que no se les ocurra meterse con él. Simple: soy la ley y conmigo no se juega. La ley atendió la declaración del sujeto. Hoy amaneció decapitado por sus propios "compañeros" del penal.
Me aterra decirlo porque son seres humanos, pero a los violadores nadie los quiere, ni los propios presos soportan el hedor de esta gente.
Actualidad, angustias, relatos, cotidianidad, viajes, pensamientos, lugares, anécdotas, relaciones, desahogos, comentarios, amistad, películas, vivencias, música, situaciones que me gustan. En general, siempre nos hace falta algo (o al menos eso creemos) como el oxígeno. Algo para hablar con los amigos :-)
viernes, septiembre 8
Tenebrosa realidad social: violadores
jueves, septiembre 7
Respirito visual

Este mini post es para invitarlos a conocer la obra veloz de un artista ruso. Es simple y atrayente: dibuja a una mujer desde adentro.
Enjoy it!
Tenemos una curiosa casa
Siempre me he declarado fan de Caracas. Es una locura de ciudad, llena de huecos, hendijas, altos y baches que aturde la vista y embriaga a los neófitos en sus predios. Es cierto que cada día parece más invivible, que cada día se hace más inhóspita y que cada día hay más restricciones para pasearla como solíamos hacer hace 1 semana, 5 meses y ni hablar de 10 años... sabiendo eso, igual me gusta.
Es una especie de amistad que he desarrollado con este ambiente hostil, agresivo, estridente, pero también, cálido, colorido, autóctono, inesperado, rico, sazonado, oloroso y cambiante. Es cierto. Para mí es casi insoportable no poder ver el Avila en las mañanas. Básicamente porque ese es el momento cuando salgo de casa a hacer "la vida" cotidiana. He vivido sin verlo en varias ocasiones. De pequeña cuando no tenía mucha idea de casi nada de mi entorno más allá de mis paredes familiares, escolares y hogareñas. Del resto siempre lo he tenido como referencia de la ciudad. Entre los libros las imágenes de la ciudad vieja, de prepúber cuando hablábamos de fantasmas, ovnis, extraños ritos y fantasías volcánicas que tenían sede en la montaña, en las noches el Humbolt brillando con sobriedad aunque le pongan luces azules y fucsias en medio de alguna fiesta neo-algo muy in; cuando lo subía cada fin de semana.
Pero Caracas para mi es más que el Ávila. He vivido en ciudades pequeñas tipo pueblo del interior del país, he vivido meses en ciudades gringas muy primer mundo mágicas, placenteras y maravillosas; me he aproximado al día a día de urbes como Chicago y a caos humanos como México D.F., he interactuado con capitales caribeñas de tamaños y orígenes distintos, y aun así, regresar a Caracas, cada una de esas veces, y cada vez, es algo tan relajante para mí. Siempre que he tenido que salir me siento agradada al entrar a oscuras rodeada del pesebre eterno e inacabable de esta ciudad.
Es una locura. Lo sé. ¿cómo vivir sin las panaderías portuguesas típicas donde los adornos todavía dicen Papa amigo Venezuela está contigo?, ¿cómo obviar que en plena cola de Plaza Venezuela luego de un día eterno, a las 5:30 pm con motorizados anárquicos y aire sin A/A, pasan las guacamayas cruzando veloces y libres el cielo haciendo la mayor algarabía posible?, ¿donde conseguir que en un conjunto residencial embosquecido, donde sus habitantes han hecho un ecosistema particular entre 6 torres (creo que son 6) y muchos árboles, hayan cuidado celosamente a una banda de monos capuchinos, guacharacas y otras especies de la fauna, y se interpongan con los funcionarios de imparques, porque son los animalitos de SanSussi, emblemas de esa comunidad? ¿cómo vivir con las cuadras donde tienes edificios gigantes modernos y agresivos, y en planta baja al panita pregonero regalándote un diario gratis mientras llega tu supervisor atareado en una mototaxi sin casco, porque tuvo que solucionar un imprevisto? Esta ciudad regala espacios plácidos aun en la plaza Bolívar teñida de rojo, pancartas y basura.
Solo caminar unos pasos entre las aceras cercanas al Capitolio, recrearse la vista al menos 5 minutos con la arquitectura o entrar al Museo Sacro para un café silencioso y aromático? Muchos de estos contrastes seguro que se consiguen en infinidad de ciudades grandes medianas, más o menos caóticas u ordenadas, pero acá sin duda me suena a casa, me suena a bonito y como quiera que sea me suena a Caracas. Es así.
lunes, septiembre 4
Sueños que van y vienen: este es bueno!
He tenido sueños extraños en mi vida. Sueños que pueden variar desde la sensación de estar flotando por encima de paisajes extensos, viajando en carro a zonas rurales o caballerizas, toda la familia juntos y sentados en un carro inusualmente amplio; pasando por psicodelias inexplicables donde por momentos tengo cuerpo y rostro de hombre, mi papá es una especie de fantasma al estilo tío cosa, hasta llegar a escenas donde cual cámara subjetiva veo el borde de la carretera, en lo que sería la zanja al borde del camino en plana curva, siento que una bufanda me acaricia y luego bum! un sonoro y caliente disparo me hace sentir bien muertita.
He soñado locuras realmente. Mis hermanas y mi mamá son capaces de tener premoniciones del tipo horroroso que nadie quiere enfrentar jamás, porque ya uno sabe que su significado es desenlaces tristes para agonías conocidas o enfermedades silenciosas.
También he soñado cosas lindas, las más escasas porque suelen olvidárseme (a menos que sean muy especiales y despierten sensaciones positivas) y me gusta pensar que esos sueños serán solo antesala de buenas nuevas por venir.
Hace unas semanas me sorprende que soñé con que estaba embarazada... o alguna buena amiga, y hoy me entero de que un amigo del postgrado será papá en unos meses. Esa ha sido una noticia bella y positiva.....
En el otro lado del asunto, también soñó con embrazo mi esposo. El sueño de él sin embargo parecía una tragedia en ciernes pero indolora, incolora e insípida pues el embarazo no llegaba a término: la embarazada era una amiga que primero quería un aborto que luego no se lo hace; cuando la barriga ya estaba grandecita y –pensaría uno como espectador que el asunto llegará a su término habitual- se produce un incidente y con él aborto espontáneo. Como quiera que sea en todo ese proceso nadie siente duda, dolor, emoción, dicha, preocupación… nada pura y simple asepsia emocional. Iluminados, psicólogos, adivinos, magos y sabios en general, ¿qué les pueden decir estos sueños y retazos de sueños que recuerdo? Quizá todavía haya chance de salvar nuestra psique…jeje!
De cómo los uniwoks perdieron el juego
Ocurrió una "Noche de Reinas" en una oculta isla polinesia, cuando el cinturón de Orión destellaba con fuerza sobre el campo. Hasta ese entonces los uniwoks solían mezclarse frecuentemente con los biwoks, unos seres de voces graciosas, muchas siluetas, cuerpo formado por pares (de patas, de brazos, de orejas, de ojos), muy trabajadores, pero de escasa creatividad. Los uniwoks les habían enseñado cosas como hacer fuego, reírse y danzar. Conforme los biwoks se desarrollaban como sociedad, descubrían razones para imitar a los uniwoks más y más, pero en el fondo, les envidiaban por estar siempre adelantados.
Una tarde, cuando estaban en la selva recogiendo frutos, un grupo de jóvenes biwoks descubrieron el "bolwok" por casualidad (aunque algunos uniwoks ya lo practicaban y lo conocían como "eskimo"). Los biwoks acostumbraban a juntar frutos los cuales se repartían en proporción del trabajo realizado: quién más frutos conseguía, más llevaba a casa.
Ese día, por culpa de un animal asustado, algunos frutos rodaron por el piso y los jóvenes corrieron para alcanzarlas; entonces, los más pequeños los patearon para detenerlos y traerlos de vuelta al montón. Los más chicos pensaron que era gracioso la forma cómo rodaban los frutos y decidieron usar esa técnica cada vez que se les escurría algo. Poco a poco descubrieron que eran hábiles con sus patas pero extrañamente decidieron no mostrarlo a sus mayores ¿Cómo les explicarían que maltrataban la comida?
La "Noche de Reinas" era la fiesta donde ambas comunidades se unían, mostraban sus tesoros y ganaban el "Tazón de la Reina", que daba derecho a escoger las mejores tierras para el cultivo. Generalmente, los uniwoks acaparaban la atención y ganaban, ya era una rutina: ganaban 3 años seguidos y luego "perdían" un año, para volver a ganar los tres años subsiguientes. Sin embargo, esa vez no se repetiría la historia.
Cuando el vino se subió a las cabezas, unos distraídos uniwoks tropezaron desafortunadamente contra la mesa donde se ubicaba el Tazón, este cayó al suelo y comenzó a rodar por un sendero inclinado, directo a la hoguera mayor. Los adultos se alarmaron, los uniwoks mayores lanzaron sogas para atajar al Tazón pero fallaron, otros corrieron tras él; algunos adultos biwoks, algo más lentos, le lanzaron piedras para desviarlo de su camino, pero todo fue inútil; el premio de este año parecía perdido y con ello, empezaría una dura batalla entre las comunidades. De pronto, un grupo de jóvenes biwoks corrió desde el círculo donde danzaban y fueron tras el Tazón. Era asombroso verlos saltar obstáculos y mover las patas como gacelas. A pocos pasos del fuego, un delgado biwok que corría en diagonal, se lanzó sobre el Tazón y en un movimiento nunca visto, lo pateó de regreso a sus amigos. La multitud quedó en silencio. No había palabras. Todo parecía indicar que el premio de ese año sería para los biwoks ...pero los uniwoks no estaban listos para dejarse vencer.
"Robo, robo, ¡Los biwoks usaron magia para robarnos el Tazón!" gritaron furiosos los uniwoks. "¡Disimulan su fraude usando sólo los pies. Ese es nuestro juego!" repetían una y otra vez, estaban como locos y exigían su derecho a ganar el Tazón. En realidad, no les molestaba que los biwoks hubiesen utilizado el eskimo para salvar el premio, sino el perder sus campos de cultivo, pues estaban tan acostumbrados a ganar que ya no tomaban mayores precauciones.
Para evitar que las cosas se pusieran más violentas, los ancianos de las dos comunidades tomaron una decisión: "La forma de descubrir la verdad será en un duelo", y concluyeron que una competencia de eskimo (o bolwok, para los biwoks) era la solución. Todos callaron. Las reglas serían que dos grupos de quince individuos se enfrentarían entre sí para reunir el mayor número de frutos, debían evitar que llegaran al fuego y que los contrarios las reunieran, pues cada fruto perdida les sumaba una al oponente. En total eran 25 frutos de diferentes tamaños y se soltarían al mismo tiempo.
El duelo fue largo. Los jugadores se cansaban, paraban, respiraban y volvían; nadie bajaba la guardia. Cuando la constelación de Orión se hallaba en su máximo esplendor, pasada la medianoche, un rayo de luna distrajo a los uniwoks que vigilaban el fuego. Fue un instante, pero bastó para que siete biwoks se repartieran los 3 frutos restantes, estos se pasaron los frutos entre sí como si estuvieran danzando, iban y venían sin parar, los uniwoks trataron de seguirles el ritmo pero ya no podían correr. Los biwoks se hicieron con 15 frutos, ganaron el duelo, la reivindicación y el Tazón de la Reina.
Desde ese día se sintieron más seguros, confiaron en sus habilidades y dejaron de preguntar cada detalle a los uniwoks: ahora sabían cómo reír, cómo divertirse y cómo ganar. Los pueblos se fueron alejando. Cada uno se independizó del otro y desarrolló su vida de forma diferente. Poco a poco los uniwoks se mudaron, se concentraron en zonas más altas y frías, se radicaron en Irlandaw, Englaterra y algunas partes de Eurotaz. En el siglo 19 popularizaron el bolwok pero no tenían voz para reclamar derechos sobre un pasatiempo que ya formaba parte de la cultura biwoka; además, los biwoks podían dominar la pelota mejor que ellos gracias a sus dos patas... no había nada que hacer.
De allí en adelante el juego se transformó poco a poco, surgieron variantes, reglas y equipos. Los biwoks lo mejoraron y lo propagaron hasta el Nuevo Mundo. El bolwok cambió de nombre, ahora algunos le decían "soquer", otros "fúcbol"; en Irlandaw y Canyda practicaban una versión gaélica, muy parecida al original eskimo uniwok, pero eso ya es otra historia: una historia biwoka.
-----------------------------------------Un pequeño fume después de mis años universitarios. Como me era completamente indiferente el fútbol quise hacer algo diferente y cumplir mi tarea. Mureche #15, Simplemente fútbol.
domingo, septiembre 3
Frases célebres II: Derroche de dulzura local
Por lo general la gente se sentía intimidada por mi forma de ser cuando era adolescente y joven profesional. Me dijeron entre otras cosas que era porque me hacía ver como "lejana", "segregadora". Me dijeron que "debía dejarme querer", "que lucía poco cercana a la gente" todo esto porque por lo general, al llegar a un nuevo círculo social, a un nuevo grupo, al interactuar por primera vez con la gente, solía hacer lo mismo que hace siempre la gente prudente: observar el entorno... actuar después.
Quizá por eso aprendí a sonreír mucho más de la cuenta cuando lograba finalmente "acercarme" al resto del mundo excluido tras mi cara seria, labios sellados y frases cortas y distantes. En el fondo de "elitista, exquisita, sifrina, odiosa" tengo poco. Creo que la timidez (sí señores, soy fundamentalmente tímida, recatada y cínicamente bajo perfil) me llevó a retraerme lo suficiente para analizar a la gente con más cuidado antes de soltarle una de mis frases dulces y jugosas, que servían para ganarme la admiración y el respeto de quienes pensaban que era demasiado lowprofile, y a respaldar -ahora sí, con mucha intencionalidad- a quienes pensaban que era una echona, por ser cualquier cosa menos una chica de poco seso. Leyendo el periódico el día de ayer (¿o sería una revista?) descubrí que los chavos mejicanos dicen frases geniales, que me hubiera adoptado con gran placer y mucha risa durante mis años estudiantiles, lo mismo en el colegio como en la universidad. Bellezas como:
- Vas entre la W y la Z porque eres X.
- Cómprate unos colores y píntate una vida.
- Búscate un mapa para que aprendas a ubicarte.
Acompañan dignamente a las emblemáticas:
- Multiplícate por cero y desaparece.
- Pregúntame; pregúntame si me importa.
- Talk to the hand!
- Ubicatex contigo.
Cerrando, creo que esta línea azucarada de mi propia materia también aporta lo suyo:
- Chequea tus pies para que te vayas trotando.
- Busca tu jardín y entiérrate.
- Toma el próximo avión y vete volando.
Estas ayudas idiomáticas hubieran sido la respuesta más acertada a todas esas personas que creían que yo era de tal o cual forma porque no me veían pelándole el diente a cuanto desconocido/a se me acercaba en una reunión o incluso en un nuevo salón de clases. De haberlas usado la fama al menos tendría respaldo, muuuy gracioso y dulce por demás.
sábado, septiembre 2
Otra estadística
Este es otro de mis relatos favoritos escrito para Mureche. Este lo leí en público en el taller de escritura que tomé en la librería VDL del Sambil en 2003.
Simplemente me gusta.
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Domingo 10 am.
I
Blanco, todo blanco, quizá sea algo intencional. Visto así las luces son más brillantes y hasta puedo detallar las telas de araña entre la base del ventilador y el bombillo de la lámpara... ¿Cuántas luces he pasado ya? Conté 7 hace un rato, pero ya no me muevo... dejaron de pasar ante mis ojos. Era una buena distracción, contarlas al pasar, ¿iba tan rápido? blanco, blanco, blanco, raya. Blanco, blanco, blanco, raya... cada dos blancos, una luz, cada dos rayas, aspas de ventilador... pero ese olor.
II
Ya casi no se oyen las voces. Toda esa gente que se movía alrededor parece que ya no está cerca de mí; siguen pasando, pero ya no se detienen... y ese olor. Prefiero ver el techo blanco. La tela de araña crece y se sujeta tan fuerte a la base de ventilador. Si se cayera... ¿sentiría el mismo calor que sentí al yo caer? Ya estoy divagando ¿por qué sentiría calor una araña?
¿Y cómo estará Rey?
III
No fluye, qué pesadez... la ropa ni siquiera se siente húmeda ¿será que el calmante está alterando mis sentidos? Tan solo blanco, las aspas moviéndose, el ruido cada vez más lejano de las palabras, el ir y venir de las personas, algún llanto, murmullos, voces, muchas voces que se van apagando ¿cuánto tiempo ha pasado desde que estoy así? Hasta el techo sube, las luces... las luces se distorsionan. Es bueno saber que hay mucha luz y muy blanca, y ya casi ni me molesta... ese olor.
IV
- Epa, oye... ¡Pero coño, doctor! ¿qué hay? ¿Dónde está ella? ¿Sabe algo? ¿y la barriga? ¡COÑO!
- Señor quédese quieto que voy a tener que llamar a la policía si sigue gritando. ¿Acaso estamos jugando? Mire, no hay personal y sí muchos heridos. Cuando sepamos algo le decimos.
- Enfermera, ¿dónde está la camilla? ¿qué pasó con el alcohol? Mire que están llegando más heridos del choque del autobús en la bajada de Tazón, ¡Tráigame otras camillas y más gasa!
- Pero doctor sólo nos quedan tres camillas con pacientes en recuperación, no hay.....
- ¡BÚSQUEME UNA CAMILLA ENTONCES EN PABELLÓN, EN LOS PASILLOS, DONDE SEA! BAJE A LA MORGUE A VER QUÉ CONSIGUE, DESPÁCHEME A GENTE EN RECUPERACIÓN, MÁNDELOS A SU CASA, HÁGALO YA. La gente que viene no puede quedarse en el piso.
V
¿Por qué están titilando? No brillan, ¿adónde se fue el blanco? ¿acaso me dormí?... Ah volvieron, ¿adónde voy? ¿ya regreso a casa? Ojalá Rey me esté esperando... Qué tranquilidad... Blanco, blanco, Rey... ¿Por qué no apagan el aire? hace demasiado frío, mucho frío. Cuánta calma... ya no huele, ya no me duele la cabeza de tanto pensar, sólo espero que me saquen rápido este tubo de la boca para preguntar cómo estoy... ¡Cuánta paz!
VI
- Tenga doctor ya le conseguí otra camilla.
- Era justicia... ¿qué pasó, buscó en el depósito?
- En realidad, la embarazada que ingresó esta mañana por herida de bala en el parietal derecho...
- ¿La mandaron a su casa? Ramírez no me dijo que le habían parado la hemorragia... ¡MÁS GASA, COÑO! Solución salina...
- Tenga doctor... no hizo falta, no llegaron los insumos... la bajamos.
- ¡Qué vaina! Avísele al esposo... dale una pepa pa' que se calme... ve con un policía, puede que se violente.
Epílogo
Lunes 11 am.
Titular de la prensa local: "El hampa común cobra otra vida inocente. Joven embarazada fallece por falta de insumos en hospital... Yesi Pérez... 17 años con 4 meses de embarazo... cruce de disparos al salir de una farmacia.... más de cinco horas esperando insumos médicos... crisis en los hospitales públicos... desangrada en una camilla."
Hoy otra puerta del barrio luce un lazo morado y adentro solo se oyen llantos. El día sigue. No es agradable ser parte de una triste estadística.
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Mureche #16 El Niágara en bicicleta
Ella
De niña leí la historia de una actriz de Hollywood que desarrolló cierta paranoia persecutoria. Recuerdo que hablaba de sus temores, de la constante supervisión que recibía y del insomnio que le causaba ser despertada -noche a noche durante años- por unas frías manos en su espalda. Tormento inevitable: las manos que la despertaban eran las suyas, o mejor dicho las de “ella”, su otro yo que la vigilaba y la castigaba por haberse convertido en la famosa actriz a quien todos admiraban, ordenaban, amaban, dejaban y manipulaban.
Allí descubrí la realidad de que a pesar de luchar por mantenerse unido, la posibilidad de escisión late en cada ser humano. Ser un géminis viviente es algo más grave que decir “Fulano salió del closet”... la idea de la doble personalidad me fascinó. Todo se resumía en hacer que el mundo la aceptase a “ella” y la diferenciaran de mí. Así pasó.
Pensé que era recomendable exponerle a todos el momento en que se aclararon mis dudas pero se enredaron mis problemas. Mi caso era como el de cualquier persona clase media – media: hija media, estatura media, desempeño medio, aspiraciones medias, talentos medios. Mi fortaleza estaba en mantenerla a ella doblegada, actuando bajo mi sombra. No le decía a mis padres en plena cena: “Oigan, que se olvidan de la fiesta que “ella” tiene esta noche... ¿no le van a recordar llegar temprano como me lo exigen a mí?”, le daba su espacio con precaución. De la calle para afuera, desde el mismo día de empezar la universidad, ella mandaba, pero yo diluía sus planes con cierta frecuencia para recordarle quién estaba al mando. De la puerta hacia adentro yo entraba en acción, mientras ella procuraba marcar su territorio forzando las reglas de la casa de vez en cuando. La nuestra era una relación interesante, retadora. Dábamos una sola exitosa cara ante el mundo: la mía.
Mi vida siempre me gustó y entiendo que ella también lo pasó bien, aunque se escapaba cuando trataba de involucrarla directamente en mi cotidianidad. Para mantenerla contenta, hacia cosas por ella. Hasta le abrí una cuenta de correo electrónico que sirvió para que viviera su primer romance de oficina. Lo disfrutó mucho a mi costa ¡en qué clase de situaciones me puso! Como el día aquel cuando su tormentoso valentino la sorprendió de espaldas en la oficina y la abrazó casi fusionándola con su cuerpo. Me paralicé. Sólo reaccioné cuando su jefa los descubrió. “Por favor dígale que me suelte o le pego” respondí entre nerviosa y confusa. Él inmutable, adoró el momento, mi cuerpo temblando y mi rubor. Ella aún saborea cada instante cuando recuerda ese día. Ese día sentí la imposibilidad de recoger el agua derramada. Llegamos al punto que había querido evitar: ella me usaba.
Admito que no todo lo que hizo fue para mal. He disfrutado algunas de sus “licencias”; a veces, cuando estoy demasiado agotada me tomo “un día libre”, unas vacaciones de mí misma que ella capitaliza como sus conquistas personales o amorosas, a pesar de ser yo quien siempre recoge los platos rotos.
- Es suficiente. Son más de 20 años en este plan. Una de las dos debe tomar una decisión y vivir su vida independiente. Puedes irte -le dije hace unos meses-. Esta era la segunda o tercera vez que la emplazaba; sentía que lograba hacerla reflexionar y ella cambiaba.
Hoy despierto como aquella actriz a media noche. Las manos que se posan en mi espalda no son las de ella, son las mías. No me despiertan para castigarme, no; sino, para masajear sumisa la espalda que fue mía y ahora es de ella. Para disfrutar una vida que creí mía y ahora descubro que fue una trampa genialmente planeada. Ella me llevó a su terreno. Me animó a estudiar lo que ella disfrutaba, me sedujo con sus hombres, me pasó los manjares más atractivos por la boca y manos para enloquecerme con lujuria, pasión, vanidad y ego. Un adicto debe reconocer su realidad para lograr la cura. Yo reconozco la mía, pero no tengo fuerzas ni ganas de cambiarla. Cualquier cosa que planee ella lo sabría de antemano pues dos cabezas piensan mejor que una: pensó a través de mí para conocerme desde adentro, me dio confianza y cuando el momento fue oportuno ¡zas! azadón mediante, decapitación limpia.
Mi vida ya no es mía; vivo en su mundo, con sus reglas, y hasta lo único mío, mi cuerpo, combina mejor con su personalidad. La otra soy yo, la escisión ya no es tal...... ¿alguien necesita un doble para descubrir su verdadera esencia? Ofrezco mis servicios, honorarios bajos y gran experiencia.
viernes, septiembre 1
El beisbol: tradición familiar de adoración y práctica
I Había llegado por fin el gran día. Todo tenía que ser perfecto: el clima, la ropa, la comida, los asientos, la compañía.... ¡Sí! hoy es mi oportunidad de continuar la tradición familiar y estoy orgullosa por ello. II - Uhm... parece que no tenemos mejores opciones que estas. III Si lo vuelvo a oír. Si alguien más lo vuelve a decir, creo que voy a estallar. ¡Estoy harto! ¿Podrían darme algo para dormir y despertarme cuando todo haya terminado?...o mejor, ¡¡¡VAYANSE TODOS A LA PORRRRAAA!!! IV “No soy un ser de otro planeta, Carlota, simplemente me molesta el beisbol. ¿Qué ciencia tiene correr de lado a lado para darle a una pelota? ¿o ensuciarse de grama por hacer una gran atajada? Qué tontería tan grande. <><><><> Una a una ella fue pasando las páginas. Millones de motas de algodón parecían volar con cada movimiento de las hojas, años de polvo acumulados entre sus pliegues, con los bordes moldeados por las huellas de muchos dedos curiosos y juguetones que habían estado allí tantas veces antes. “La abuela era tan linda. Recuerdo cuando me llevó por primera vez al campo.. No hizo más que hablar todo el camino, reía, cantaba. ¡Estaba tan alegre! Las gavetas de las casas viejas suelen tener un olor rancio peculiar que hace imposible olvidar su origen. La casa de la abuela no era la excepción. Cada cajón que abríamos tenía la neptalina adherida en sus lados, en los objetos, en las asas, en los respaldos. Y entre sus cosas, esas típicas bolsitas de clavos dulces para tener la ropa perfumada. Cosas de las abuelas, dicen... y dicen bien. La abuela Carlota era una gran fanática del beisbol y le traspasó el gusto por la pelota a Rebeca, tal como hicieron con ella sus abuelos: conocía las jugadas, recitaba los scores de los bateadores, descifraba las señas y maldecía a los "ompayers” (“ompayitas”, si se portaban bien). Era única, y le enseñó, antes que a caminar, a diferenciar una bola alta de una engañosa curva que termina al borde de la zona de strike sin que el bateador se entere, pero lo suficientemente contundente como para que no sea cantado bola. Y bien, hicimos lo nuestro y dejamos la casa de la abuela con sus sonidos y sus risas escondidas tras la puerta del aseo, como cada sábado al mediodía después de del juego. Desde entonces conozco a Rebeca. Ese día nuestra tarea era simple: recuperar las memorabilia de las estrellas del Hall de la Fama del beisbol nacional y de las grandes ligas, el álbum de recortes de periódico con las cifras descoyantes de las carreras exitosas de los peloteros favoritos del la abuela: Ted, Bob, Tony, Canseco.... - Lo tengo todo: solo dejo tres afiches. -continúo Rebeca- Están descoloridos. Y nos fuimos a casa de su hermanito. Esperábamos que nos cediera su cuarto para seguir la tradición: instalar el santuario beisbolístico familiar y añadir las estampitas, afiches, obsequios, camisas, guantes, gorras, etc., etc., que hubiésemos recolectado en nuestra experiencia cercana al deporte rey. Todo esto en las horas previas al inicio de la temporada de beisbol profesional. Era nuestro turno. Había llegado su momento; ella debía seguir la tradición familiar, y yo la acompañaría. Rebeca tenía una energía y un ánimo que contagiaba, y me encontraba completamente emborrachado por esa aura. En el “Gran Día” todo tenía que ser perfecto: el clima, la ropa, la comida, los asientos, la compañía.... una y otra vez exclamaba Rebeca: “Hoy es mi oportunidad de continuar la tradición familiar y estoy orgullosa por ello”. La percibía muy contenta, con una amplia sonrisa. Carlos (su hermanito) no estaba en casa, ni en la oficina, ni en el celular, ni en el gimnasio, ni en la panadería... pero no dejamos que eso nos desalentara. Fuimos a casa de Oscar (su medio hermano) “él debe saber de estas cosas, lo importante que es la tradición, lo necesario que es el beisbol” comentaba ella mientras yo manejaba. Pero al llegar a su casa y exponerle nuestras intenciones como guardianes del tesoro beisbolístico familiar, él no estuvo de acuerdo con esa “imperiosa necesidad de conservar los rituales” que Rebeca sentía en sus venas; quizá por ser su medio hermano -pensó ella- las cosas no se sentían igual. Nos fuimos. Nos fuimos rodando por las avenidas cargando cajones y bolsas porque el carro murió a medio camino. La lista de amigos fue corta al tratar de encontrar a alguien que nos cediera un espacio para instalar el "Santuario"... tal parece que tienen problemas con el beisbol. Tonterías. - Tu casa estará bien -comentó Rebeca- estamos a ¿dos? cuadras, y si nos apuramos llegamos, armamos, limpiamos y salimos al estadio. Aprovechemos que el sol por fin se tapó un poco y apuremos el paso. Pérdida de tiempo; paré un taxi, la alcancé a medio camino y fuimos a mi apartamento. Trece pisos a pie, era día de reparación y ahorro de energía, dijo el #$%/@!°* conserje y sus carcajadas fueron el eco perfecto a nuestros pasos escaleras arriba. - Listo. Quita aquí, mueve allá. Instalada la colección de pelotas... ¡Crash! Ups; ya tenemos espacio para poner las fotos de los famosos. ¡Verdad que sale muy linda la abuela junto a Davalillo! Tres piezas de cerámica austríaca menos en la cómoda de la sala. Esta tradición empieza a molestarme un poco... pero ¡qué digo! Todo sea por el beisbol. - ¡Vamos cielo, si quedó hasta confortable el rincón!, -le dije con energía, y traté de caminar entre los bates recién ubicados en el parquet- . Solo espero que el perro no se acerque mucho a las pelotas -comenté en voz baja para que no me escuchara-. Cinco campanadas me sacaron de mis pensamientos: ¡REBECA! Va a empezar el partido. Apurate, vamos al estadio. ¡CORRE!... - Uhm... parece que no tenemos mejores opciones que estas, cielo. ¡Ah! Las gradas, un perrocalentero, el grito de la multitud bañada en cebada, el aroma de sudor encapsulado, ¡La gloria! El primer juego de la temporada... y nosotros sentados en el jardín derecho, ¿a quién se le ocurre? Pasaban los innings y el juego comenzaba a parecerme fatal. Pero jugaron muy bien nuestros muchachos. ¡Todo sea por el deporte! Tras múltiples tropezones, codazos y empujones, pude entrar al baño en el 3er inning y seis cervezas, y salir al cierre del 5to y sin cartera. Faltaba el gran finale: el jonrón con las bases llenas, era un clásico y yo tenía la cámara a mano para captar el momento... que llegó justo cuando me agaché a buscar un falso billete de dos mil empapado de ... prefiero no intentar adivinarlo. - ¿Cada año fue así, Rebe? -le pregunté con dulzura-. Tan convincente ella. Fuimos a extrainnings y yo solo quería salir de allí. Tenía cerveza empotrada en los poros de la espalda y mi vocabulario de malas palabras crecía con un repertorio de susto. - ¿Te gustó el juego? ¡Verdad, que estuvo espectacular el error del pitcher en la 4ta... ah no, mejor la atrapada del tercera base en el octavo!. ¿La tomaste, verdad? (Rebe, no pensaba; transpiraba guantes, errores, sudores y dolores de los jugadores... y yo solo quería que ese día terminara). Y terminó. Siete años más tarde terminó con el último plato de mi colección de cerámicas austríacas, con la vidriera, la lámpara de la sala y el cuadro de Dorotea (una muy rara pieza impresionista que bauticé así por sus bellos matices y la ternura de la hilandera que presenta). Terminó también con mis sueños de asimilar sus tradiciones familiares para tratar juntos de implantar otras diferentes a mi familia. - ¡Rebe, deja de pitchar en el corredor! Crashhhhhhh, ¡Trash! Si lo vuelvo a oír. Si alguien más lo vuelve a decir, creo que voy a estallar. ¡Estoy harto! ¡HARTO!: ODIO EL BEISBOL. Destruyó mis nervios, mi soltería, mi cuenta de ahorros y mi casa; y mi esposa se vuelve otra cuando ve esas bolas ir y venir entre bates y guantes, manoseadas por dedos pegostozos de saliva remasticada. Cada año es igual, ¡hasta la beba de cuatro años la imita! ¿Podrían darme algo para dormir y despertarme cuando todo haya terminado?...o mejor, ¡¡¡VAYANSE TODOS A LA PORRRRAAA!!! Ahora entiendo lo que escribió el esposo de la abuela cuando la conoció y nunca lo borró del interior de la gorra de la serie del 64, aunque la abuela nunca le hablase a Rebeca de eso: “No soy un ser de otro planeta, Carlota, simplemente me molesta el beisbol. ¿Qué ciencia tiene correr de lado a lado para darle a una pelota? ¿o ensuciarse de grama por hacer una gran atajada? Qué tontería tan grande”. Andrés |
lunes, agosto 28
Mientras dormías
Mientras dormías me quedé fijamente mirando tu pelo. Cada hebra esconde una historia: Cuando fuimos al parque, cuando rodamos por la playa, cuando te enredaste en mi camisa, cuando me monté en tu espalda. He pasado mis manos tantas veces entre tus cabellos que mis dedos siguen sintiéndote aun cuando no te tocan.
Recordé también cuán diferentes eran las cosas antes. ¿Sabes que mentí acerca de mi edad para poder entrar al bar en aquel día lluvioso? Seguro tú también mentiste cuando dijiste que no te importaba qué había pasado en mi vida. Ahora, si despertaras, reirías al verme sentada junto a la cama; o tal vez no me verías porque yo sería cualquier otra cosa: Tal vez aire, que inhalas cada minuto, entraría libremente en tu cuerpo, te recorrería entero, te acariciaría desde adentro y me fundiría entre tu piel sin despertarte. En silencio iría hacia ti, entre las sábanas suaves y cálidas, me metería sutilmente a la cama, subiría por tu tobillo poco a poco mientras me enredo entre tu piel y tu alma, en silencio. Aun si sólo fuera un hilo de la cobija que te arropa, estaría más cerca de ti que yo misma y podría tocarte, sintiendo cada valle y cada pico; en cualquier caso sería fácil arrullarte, protegerte, mimarte, y dormirías conmigo cada noche.
- Linda, ¿qué haces allí sentada?
- Nada; sólo disfrutaba la vista... mientras dormías.
domingo, agosto 27
Clases de felicidad... sorpresa sorpresa
El tema es que, en la sección Gerencia al día, incluyen comentarios o resumenes de lecturas beneficiosas para los gerentes. Extraigo solo unos párrafos del título más reciente Las Clases de Felicidad:
- La felicidad no es cuando las cosas van bien, sino cuando van mejor.
* Felicidad competitiva: la felicidad de finalidad depende del logro de una meta personal, pero no necesariamente a costa de un rival; mientras que en la felicidad competitiva el triunfo es siempre a expensas de un rival, y generalmente a costa de grandes esfuerzos.
* Felicidad cooperativa: biológicamente estamos programados para el apoyo mutuo.
* Felicidad cerebral: es la que genera el ejercicio cerebral, lo que conlleva a procesos de pensamiento complejos que son motivo y fin en sí mismos.
* Felicidad del ritmo: Nuestra propia vida se halla bajo control rítmico: cardíaco y respiratorio. De pequeños nos confortaba ser mecidos en la cuna o en brazos de nuestros padres. La felicidad del ritmo se manifiesta en la danza.
* Felicidad del dolor: es la felicidad masoquista, antítesis del hedonismo. Cuanto más frugal, austera y restrictiva sea la vida, mayor es la felicidad para las personas que escogen esta clase de dicha.
* Felicidad del riesgo: es la del temerario. La felicidad la extraen, por supuesto, no de enfrentarse al riesgo, sino de superarlo; en el momento en que están a salvo después del peligro, sienten correr por sus venas la emoción de la felicidad atávica. "Mide la vida por las cosas que cortan la respiración no por las veces que respires".
* Felicidad contemplativa: considerando tanto la autodestrucción del que renuncia a sus deseos como la desgracia del que se rinde a ellos, Buda vio que había un camino de en medio, que no es más que perder los propios deseos. Es decir, que Buda rechazaba el masoquismo de la autorrenuncia y las numerosas e inevitables decepciones del hedonismo empedernido, para quedarse entre ambos extremos. Moderación en todo.
* Felicidad devota: la del creyente. En este tipo de felicidad el factor clave es una absoluta fe ciega en los postulados de una determinada religión.
* Felicidad negativa: la del sufridor. Sigmund Freud estaba hablando de este tipo de felicidad cuando dijo: "El hombre intenta encontrar la felicidad en la ausencia de desdicha". Es una triste verdad que ser extáticamente feliz es un estado más difícil de mantener largo tiempo que ser miserablemente desdichado.
* Felicidad de la ficción: la del soñador. Del mismo modo que la felicidad química, la felicidad que procura la ficción es una evasión de la realidad, pero con la diferencia de que no constituye un peligro directo para la salud.
* Felicidad cómica: se ha comprobado científicamente que la actividad del sistema inmunitario de quien ríe con frecuencia se incrementa en un 40 por ciento, mientras que se disminuyen las hormonas que producen estrés. Al reírnos nuestro organismo secreta endorfinas que tienen propiedades analgésicas.
- Quienes tenemos vidas creativas variadas y con retos, con metas visibles hacia las que podemos dirigir nuestros esfuerzos, tenemos suerte.
sábado, agosto 26
Sin reflexiones
¿Por qué será a las personas les aterra tanto la idea de morirse?
¿Será acaso, porque son tan engreídos que creen que su ausencia en este mundo será una gran pérdida...? ¿O será porque son tan materialistas que les duele dejar sus pertenencias para que otros las disfruten?
- "¿Qué haces, Rafael?" -interrupción brusca del silencio. El eco regresa con cansancio las palabras-.
- "Escribo" -y siguió garabateando letras en el aire, como si nadie le estuviese hablando-.
- "¿Qué escribes con tanto interés?" -volvió a preguntar con sequedad la observadora y la brisa se replegó en dos frente a sus palabras. Estaba curiosa, aunque aparentase no importarle... en realidad, parecía que solo preguntaba para matar un par de segundos-.
Rafael no contestó. Casi ni se acordaba qué le consultaban, sin embargo, reaccionó como si un chispazo de claridad repentina le iluminara la vista tras años de ceguera. Su interlocutora se acercó con disimulo. Él apenas alzó su cabeza unos centímetros por encima del horizonte. La visitante caminó en círculos, rodeándolo mientras lo observaba, curiosa, silente, esperando.
- "Reflexiono sobre la vida. De su significado y de lo tontos que somos al preocuparnos por lo que pasará después" -respondió finalmente y siguió con sus ideas-. Le importaba poco aquella conversación.
- "¡Ja!" -y el rictus de la observadora dibujó emoción soberbia-. Rió con ironía.
- "¿Lo que vendrá después de qué, Rafael? ¿Del día, de la mañana, del cumpleaños de tu hijo? Lo que vendrá no existe."
- "No. Al contrario" -dijo contundente-, pero mantuvo el mismo tono despreocupado que había utilizado a lo largo de la charla. Respiró. "Lo que vendrá después de ti, amiga", y retomó su postura.
II
Y La Muerte, como una aparición aterradora, lo miró directo a los ojos por segunda vez en su existencia.
- "¿Para qué hablas de mí si ya me conoces?"
- "Es sencillo". -Rafael tranquilamente le respondía mientras levantaba la vista de la inmensidad que lo cautivaba-. "Porque antes, estuve tan preocupado huyendo de ti, que es ahora cuando descubro que estaba vivo".
- "¿Acaso importa ya?" -preguntó una vez más La Muerte, antes de recoger sus sandalias y prepararse para seguir cumpliendo su interminable labor ancestral-.
- "Quizá" -replicó Rafael- "Quería saber cómo era tener algo, sin saberlo, y añorarlo, una vez perdido".
La Muerte se acomodaba en su forma y regresaba el eco que devolvía cada palabra.
- "¡Cómo quieras!" -murmuró perdiéndose en el camino-. "Sin embargo, tal vez no sea esta tú única oportunidad de estar vivo".
Pero Rafael no escuchaba; absorto como estaba en su pensamiento, retomaba sus ideas. ¿Habría ocurrido en realidad aquella conversación? Imposible precisarlo. Mientras tanto, él pasaba una tarde más, como cualquiera vivida en su existencia: ausente.
Mureche.net, # 9, La Muerte.
Pelis preferidas: mis primeras 10!!!
El tema es que me propuse hacer mis listas de peliculas preferidas cosa de tener a mano respuestas precisas, oportunas o inteligentes para cuando la trillada preguntita se asomara en boca de alguien. La cosa va así: LAS pelis memorables del 1 al 10:
- BONO: Terminal: ocurrente, divertida, emotiva, con momentos muy humanos, sencillos. Quizá no sea la mejor película del mundo, pero a mi me cayó muy bien cuando la vi.
- 10) Lost in traslation: extraña, con momentos de videoclip, relax, bastante inteligente y sensual sin tener que quitarse la ropa.
- 9) 21 grams: me tomó por sorpresa. No esparaba mucho de ella, no conocía mucho del trabajo de Sean Penn pero me dejó con la boca abierta.
- 8) La chica del arete de perlas: es sublime, muy sensual, la historia me la creí completa llegué a pensar que era la razón de ser de este cuadro, y resulta que es solo fabulación del autor. Es una película muy bella. Aquí, como en otras que me encantan, el silencio, las imágenes, la fotografía el color, son esenciales narradores de la historia. Si alguno falla, cae la producción en un bache lamentable.
- 7) Match point: interesante, parece que nada fuese a pasar y terminas dándote cuenta de que odias la inocencia, la lujuria, la ceguera, y amas la lujuria, la inocencia, la ceguera. Es un retrato interesante de muchas vidas que se viven sin saber realmente con quien estás caminando.
- 6) Downfall: es muy poderosa, tremendamente impactante, cruda. Me fascinó. La ví en DVD y saboreé cada uno de los extras que incluyeron en el disco. Es un documento histórico muy poderoso que me asustó por el parecido que tiene con la situación de Venezuela.
- 5) Closer: me abruma, me engancha, me conflictua (más aún cuando uno pasa por épocas así), me hace pensar en lo estúpido que puede ser el ser humano y al mismo tiempo lo fuerte que es cuando decide tomar las riendas de su propia vida.
- 5) The big fish: fui a verla a regaña dientes y salí agredeciendo la testarudez de mi esposo al llevarme a rastras. EXCELENTE, fantasiosa, dinámica, rica en imágenes actuaciones e historia, rica en humildad, está bien construida. Es una historia para congraciarse con la vida y aprender a valorar el "contar historias para unirse al otro ser humano con quien convivimos".
- 4) Love actually: simpática, simpática, muy simpática. Es otra de esas películas que me hacen sentir bien, reconciliada con la vida y me pone una GRAN sonrisa en la cara.
- 3) The eternal sunshine of a spotless mind: MUY extraña, muy atrayente, maravillosa. Un forma de contar el cuento que termina por exigir participación activa para realmente amarla. Perfecta para analizar cuando se estudia comunicación social.
- 2) Mejor imposible: sencillamente fascinante. Inteligente, creativa, sincera, paranóica, muy graciosa y de más está decir GENIALES actuaciones.
- 1) Pan y tulipanes: BELLA. Sinceramente me hace querer la vida con todos sus altos, bajos, medios, con sus extremos y sus ocurrencias. Al final, creo que me encanta la posibilidad de ser Fénix en la vida, siempre que uno se lo propone. Es optimista, me encanta muucho.
miércoles, agosto 23
Contesta esa llamada
No recuerdo la fecha exacta de este relato. Debe ser entre 2001-2002, miestras estaba haciendo el postgrado. Me gustó encontrarlo y releerlo. Sigue siendmo muy yo, jeje!.
- ¡El siguiente!
- Gracias... Buenas... Eh... No soy persona de hablar por teléfono; me fastidio bastante rápido de las conversaciones telefónicas; verá, me regalaron este celular y quisiera...
- Cuénteme, ¿se lo regalaron? Seguro hubo una razón de peso.
Josefina se apretó las manos y tomo un poco de impulso antes de comenzar a hablar. Su punto era claro. “Bueno, por emergencia aunque ¿cuántas emergencias reales tiene uno en la vida? Digo yo, situaciones en las que definitivamente necesita de alguien que no se encuentra cerca en ese instante. Es una excusa muy sensata para tener un celular “porque nunca se sabe”, ahora bien, yo...
- Es cierto; los celulares son realmente útiles. Fíjese en la cantidad de personas que se salvaron en un choque o un robo gracias al celular... los teléfonos públicos nunca están lo suficientemente cerca.
Levantó un poco la cabeza y trató de continuar con su punto: “Una emergencia; claro, pero situaciones así son la excepción; no se cae el techo de su casa a diario..." Riiiiiiiiiiiiiing, riiiiiiiiiiiiiiiing... el repique de un celular cercano la distrajo unos instantes. Josefina carraspeó. “Decía, este... también abundan las personas que tuvieron o provocaron algún accidente por causa del celular, ¿solución o problema? Por eso señorita...”
- Cierto, y desacreditar al aparato por la irresponsabilidad del usuario es injusto. ¿No tratará de sustentar un pseudo-rechazo al celular en una incongruencia? Presiento que su punto era otro.
Una vez más Josefina se armó de valor y subió levemente el tono de su voz, que parecía apagársele con cada interrupción. Sostuvo el pequeño celular con fuerza y lo agitó antes de retomar su punto. “Me negará que el celular cataliza el stress, agudiza relaciones disfuncionales, desata sentimientos amor-odio ¿A cuántas personas le regalan un celular para “mantenernos comunicados”? Se trata de control: saber que en cualquier momento estará localizable. Tener un celular es una invasión perenne a la privacidad, no hay noches ni fines de semana, ¡ni siquiera hay baños!"
- “Cierto sin ser extremistas. Solo es un aparato. Usted decide a quién atender y a quién no. Fíjese en la señora del fondo, ¿la ve? Tiene 7 minutos hablando con su amiga y su celular no ha dejado de repicar... pero no lo atiende. Los otros no invaden su espacio”. Josefina trataba de mantener la cordura pero ese repique de Carmina Burana lo complicaba. “Señora, USTED tiene el poder para decidir si responder o no la llamada, si dejar el celular encendido o apagarlo. USTED decide quién puede llamarla. Además ¿cuántas alegrías le ha dado ese aparatico?... el día de su cumpleaños lo prendió y había una bella sorpresa, ¿ah?"
- Uhmmm.
- Caramba, se está sonrojando; a verrrr... ¿le dejaron un lindo mensaje?
- Bueno.. uhmm... nada, en realidad era el cumpleaños feliz grabado... sin mensaje, solo la canción... pero ese no es el punto, las ondas de los celulares afectan el funcionamiento del cere...
- Y ¿cuántos mensajitos la han hecho sonreír por varios minutos?
Josefina ocultó un poco la cara, prefería que no vieran el brillito en sus ojos: “Tal vez un par, bueno, muchos... Recuerdo que almacené una conversación de mensajitos por meses. Cuando me sentía triste los leía y me volvía a sonreír...”
- “¡Ahhhhhh! Qué bien se siente saber que él está a un mensaje de distancia. ¿Quién se negaría ese regalo? Te puede llamar si está lejos, le puedes enviar una foto, un email ¿es bueno estar cerca verdad?” La musiquita de fondo recordaba un jingle publicitario, repetitivo y pegajoso.
- Bueno... admito que algunos mensajes me han hecho sentir muy viva, como la vez...
- “Permítame”. Al igual que la musiquita, la voz de la chica penetró en la cabeza de Josefina, quien ya había vuelto a bajar el tono de voz y parecía más serena. “Este celular es su amigo. Le ha hecho vibrar, ha estado con usted en las buenas y en las malas. Su amiga está viva porque llamó a la ambulancia desde su celular. Usted se sobresaltó el sábado en la noche cuando recibió ese estimulante mensaje”... Josefina se sentía como flotando, todo tenía sentido. “Señora, tenga su celular. Es suyo. Usted tiene el poder de atender o no la llamada; pero no deje que repique en vano. Su vida podría depender de eso”.
Los ojos se le vidriaron. “Creo que tiene razón. Muchas gracias. Dios la bendiga!” Colgar esta llamada dejaba una extraña sensación de armonía en Josefina, era otra. Sin darse cuenta, un muy servicial chico de protocolo colocó un nuevo y brillante celular dentro de un envoltorio reluciente y la acompañó a la caja. No importaba la cantidad de dólares que pagaría, ese aparato le daba la seguridad que ella buscaba.
Riiing, riiing...
Serenity sorbió un poco de agua mientras veía a Josefina alejarse por entre la larga cola de clientes que aguardaban su turno en la sección de Devoluciones y Reclamos Celulares. “¡Wow! Esta vez fue difícil”, pensó. “¡Felicitaciones Serenity!, otro cliente satisfecho” La voz del supervisor invadió sus canales auditivos mientras ella, inmutable, acomodaba su sonrisa para atender la próxima llamada. - ¡Riing, riing! - Por respuesta bastó un sensual movimiento de cabellera y una ceja levantada. “Debo atender esta llamada señor. Buenos días, gracias por llamar, ¿en qué puedo ayudarle?”
domingo, agosto 20
Una frasecita ahí..de música: Sobre el ¿mal amor?

"Se gana y se pierde, se sufre y se goza, se sube y se baja, se nace y se muere. Si la historia es tan simple, ¿Por qué te preocupas tanto?" Facundo Cabral .
"Gracias totales" Gustavo Cerati.
"Labios compartidos, labios divididos. Amor mutante, amigos con derechos y sin derecho a querese siempre. (...) Te vas y te vienes como los colibrís". Ferh.
" So you never knew love until you crossed the line of grace. And you never felt wanted till you had someone slap your face. So you never felt alive until you almost wasted away". Bono
"Todo va bien aunque no te lo creas (...) Hoy los buenos recuerdos
se caen por las escaleras y tras varios tequilas las nubes se van pero el sol no regresa". La quinta estación
miércoles, agosto 16
Chica de mostrador; que no DEMOSTRADORAS.. ¿o sí?
Ayer disfruté mucho el estreno de la película gringa independiente Shopgirl o como se le tituló acá Chica de Mostrador. Maravillosamente inteligente, la película se pasea por la vida de una chica sencilla, tranquila y hasta tímida de Vermonth, que de la noche a la mañana se ubica en el centro de atención de dos hombres muy distintos en edad, forma de vida, época de su vida... pero que en el fondo tienen similitudes casi imperceptibles que logran enamorarla.
¿Qué si la felicidad se viste de chico joven en busca de su empujoncito para despegar, o que si está en el hombre mayor ido y venido por la vida, que busca conexión sin ataduras? ambos en su estilo tiene problemas para relacionarse. Lo que uno ha aprendido en la vida, quizá a fuerza de haber querido y haber perdido vs. el otro que desconoce mucho pero que tiene un basamento ingenuo y humilde, capaz de motivarse a lograr un cambio solo porque la chica es la meta sublime y verdadera, y ella de paso, creyó en él. Es bella.
Sencillamente bella. Esta es otra de esas pelis donde los diálogos se descubren poco a poco. Es otra de esas pelis donde los planos, la historia visual, los cambios del tempo de la narración visual y especialmente los silencios, son tan importantes en la historia, en la definición de la psicología de los personajes y al final, en cómo se desarrolla todo, smooth. La pasé muy bien: me reí, me ilusioné, me pareció adorable el chico joven, bello en su simpleza; y me pareció delicioso el viejo, con su toque classy, decidió y parco de estar/no estar, decir y sobre todo hacer. Yo me enamoré de ambos; me desagradó algo de ambos y al final me encantó su despedida... triste; pero ¿qué más queda: se gana, se pierde, se toma, se deja. Todo según la percepción que uno tenga del mundo, de la realidad, del otro y de cuanto riesgo se desee correr en la vida para lograr algo.
Un toque que me gustó de la película es que los personajes se concentran en un centro comercial, del lado del mostrador: las vendedoras. ¡Que trabajito ladilla puede ser trabajar en una tienda elegante, con pocos compradores! y WOW que abrumador trabajar en una tienda llena de compradores afanosos, que quizá no compren nada, solo prueben y ya. Y es allí donde aparecen las chicas distintas: la seria, sobria en el trabajo elegante vs. la loba, la osada, la resuelta y extremadamente coqueta en el lado del bullicio.
La conversación entre ellas es buena. Una solo quiere saber si lo que le está pasando es "habitual" si es normal que un comprador la invite a salir y cómo se maneja eso. La otra, ya ha corrido tantas veces el camino que se salta lo obvio y recomienda varias tretas, artimañas y soluciones para los galanes. Su fórmula de felicidad, es verse divina, hacerles creer que tienen posibilidad y finalmente darles un felatio inolvidable. ¿Es feliz la chica, se sale con la suya con la frente en alto?
Así hay muchas personas en la vida. No hace falta que estén detrás de una vitrina en una tienda específica. La vida puede ser la mejor vitrina para mostrar lo que uno "vende". Algunas personas se lanzan de cabeza, sacan todos sus mohines, sus sonrisas y batidas de cabello, hablan sexy para ellos y de "amiga-amiga" a ellas porque sienten que son un ejemplo del éxito que las demás mujeres quieren alcanzar; no solo hablando en términos sexuales, sino en general: YO soy el éxito que tu deseas, lo DESEAS y yo lo tengo.
Otras personas prefieren ser más bajo perfil, luchan con sus demonios y su falta de espíritu y se animan soñando cosas, despertando y trabajando cada día, y se encienden a la vida con el cariño que reciben; el cariño que las hace sentirse seguras y protegidas. Estas personas más que demostrar la mercancía, la exhiben a medias y conversan con los clientes para conocer un poco más sus expectativas; dependiendo de eso, muestran más caras, más facetas, más variantes, se entregan, se abren o cierran con cuidado. El mundo interior de ambos casos es interesante, ambas se deprimen y se activan, ambas tienen monstruos debajo de la cama y seguramente ambas anhelan lo mismo: la calidez del ser humano que la abrace y le haga sentir seguridad y la protegida, lo suficiente para seguir dándole la cara al mundo cada día, segura, fuerte independiente, optimista, con un puerto acogedor a donde regresar.
viernes, agosto 11
Nombres que suenan = marcas que pegan





Nombres extraños hay por montones. Desde los fatídicos abortos vivientes de la globalización mediática (¿sonó politiquero, no?..jeje) como ESPN = pronunciandose Espen Martinez; cosas como USANAVY = Iuseynavi; pasando por maracucherías como Astrolabio Hermenegildo, por usar una palabra de moda junto con un nombre santo, del santoral del día; y por otras modas como combinar los nombres de la mitad de los parientes de un recien nacido para ganerar algo original, bonito y sonoro como EnDiMar = resultado de Encarnación + Diógenes + María. El resultado de mezclas así, frecuentemente suenan a marca de piezas automotrices, nombres de casas, o químicos para el cabello.
Pero en el extremo opuesto tenemos nombres peculiares como los japoneses o chinos trasladados a nuestras tierras y su acompañamiento obligatorio por un segundo nombre castizo. Cosas como Harumi = bienvenida primavera; podría transformarse en un Harumí María o Harumí Elena. En algunos casos los 2dos nombres no pegan ni con crazyglue y sin embargo uno aprende a vivir con ellos sin vergüenza... a menos que algun desalmado lo descubra y publique por las cuatro esquinas.
Tenemos nombres de lugares y alimentos que parecen estar gestando una nueva moda, underground, para "elites" como Holanda, Miranda, Paris, Tiuna, Francia, Apple (este se lo puso Gwen P. a su hija), Hersy (como los chocolatitos esos). El nombre como tal suena aceptable, interesante y hasta atractivo. Poniéndolo en contexto con un Miranda Sofía Rodríguez Pérez... quizá pierda alguito de esplendor, pero sigue siendo ok.
Otros nombres, sin importar cuán español, castellano o cristiano sean, definitivamente tienen pocas opciones al momento de ser combinados con otro. Nombres como Constanza, Fernanda o Amaranta, no suenan bien si se les añade un Carmen, Lorena, o Isabel... y hay cantidad de madres frenéticas que siguen intentando coronar a sus niñas con 2, 3 y más nombres adicionales. Señoras: ES DE MAL GUSTO. Por mucho que le sumen, no sonará mejor, creanlo.
En esta misma línea, hay nombres que deben desaparacer de la faz de la tierra por respecto mínimo a sus portadores, porque solo un gran rechazo a su persona justifica su utilización. Aquí ubico a Encarnación, Constitución, Dolores, Sigfrida, Paciencia, Trémula, Josefina, Anunciación... ¿por qué alguien debe cargar con ese peso en sus espaldas perennemente? Se entiende que en ocasiones se usan esos nombres por buenas razones, como seguir la tradición familiar, agradecerle a la Virgen o algun santo un favor recibido, pero ¡Caramba! ofrezcan otras modalidades de pago y piensen en el futuro de la criatura que lo llevará de por vida. Las tradiciones SIEMPRE se pueden modificar si eso implica en mejoras sustanciales.
Nombres muy usados que poco a poco han ido perdiendo brillo, pero que siguen sacando las "patas del barro" son los clásicos María, Andrea, Carolina, Ana. A estos le agregan cada mezcla y siempre suelen quedar bonitos. Otros nombres en cambio, por muy usados y estables que sean a lo largo del tiempo suenan bien en pocas combinaciones. Este es el caso de Marta. Salvo mezclas como María Marta (y viscersa), Marta Elena (que no me gusta pero suena) y Marta Carolina, creo que pocas opciones viables hay. Muchos iteran con Marta C. = Cristina, Carolina, Cecilia, Celeste, Corina, etc etc... en cada caso sonó uno peor que el otro.
A veces es mejor irse por lo básico: un solo nombre puede hacer a su dueño igualmente feliz. Además del valor agregado de ser práctico, sencillo, puede potenciarse como una marca al estilo "Just Nike" y pasar a "Just Marta", es fácil de recordar... en fin, va con los tiempos de ahora y sigue una de las reglas de los slogans publicitarios: corto, directo, simple y con suerte, pegajozo... aunque esto último dependerá en gran parte del usuario y su capacidad de mercadear su marca, digo su nombre.
Escape above Toronto
jueves, agosto 10
Tristes frases (y situaciones) célebres
Me imagino las situaciones extrañas que le suceden a uno en la oficina, situaciones inocentes y casuales donde uno comenta algo y zas! la metida de pata. Lo ingrato del momento es que uno puede ser el más pana pero con cualquier descuido o algún chinazo en contra, lo convierten rápidamente en la sopita del día...jajajajaja!
Resumo algunos que se me vienen a la mente en el predio corporativo:
1) Regresa a la oficina un colega, luego de una acalorada jornada en calle y como saludo para sus compañeros suelta la perlita "Traigo la espalda sudada e`bola!"... ehhh sin comentarios.
2) Estas comprando en la farmacia y te encuentras a dos amigos concentrados eligiendo un producto. Te acercas para saludarlos, preguntarles por sus esposas y en eso oyes que uno le dice al otro "Chico pero ¿qué te parece este? "Chamo este es mejor" y elije otra caja de condones... te ven, los ves, y pasas de largo con saludito de mano rápido.... Mejor dejar esa bola ardiendo no sea que se enreden con explicaciones y esto y aquello.
3) Luego de almorzar en la calle, le preguntas a un colega que viene entrando a la oficina qué tal su almuerzo, y este responde "Comí pinga e´papa"... de nuevo, ¿será que la papa FUE pinga o la comida estuvo DE pinga?.. en fin!
4) Un compañero hará una visita a un cliente en otra ciudad, y te pide ayuda para calcular sus avance de gastos en vista de que ya has ido antes. Luego de darle unos tips el colega se aleja de tu cubículo justo cuando de acuerda de algo clave. Levantas la voz y muy seria le recomiendas que tenga cuidado con los taxistas porque son unos vivos y "a mí, con esta cara de turista siempre me clavan duríiisimo"... la oficina estaba en silencio antes de eso... ahora...En fin!
Se me vendrán otros a la mente, estoy segura; mientras tanto bienvenidos son los que aporten los lectores, pues a todos estoy segura que se nos ha escapado algún detallito. Jeje!
viernes, agosto 4
Necedades: mi hermana, tu profe, el jefe, los amigos...ellos
Llamé a alguien para decirle algo puntual, informarles de un obsequio que les compré y que no ha podido ser entregado por la persona que debió hacerlo. HA PASADO 1 SEMANA y el obsequio vegetando, a pesar de que la persona encargada de entregar el obsequio se consigue a diario con el receptor del asunto. Entonces, la llamo y le aviso que yo misma en persona se lo llevaré el fin de semana. Es justo en este momento cuando el mundo explota y me gano un cruce de palabras agrio porque "llamé a acusar" porque "seguramente llame a averiguar otra cosa y es indignante" ¿Qué tal?
¿Cuál ha sido la falla?
¡¡¡PUES haberme decido a tomar la iniciativa eliminando al intermediario!!!!
La NECEDAD total: haber confiado en el delivery guy; haber esperado 1 semana para que las cosas tomaran su curso sin interferir, haber llamado directamente al receptor del obsequio, y POR SUPUESTO haber tratado de solucionar la dilatada entrega de una vez por todas.
NECEDAD TOTAL: la situación, la persona en quien confié, haber dejado que pasara el tiempo, y por supuesto SU reacción al enterarse de que ya era innecesario. NECIO el obsequio (tanta mariquera por un simple detallito inofensivo, espontaneo), NECIA la situación de la entrega - no entrega - pero ahora sí que lo iba a hacer pero ahora soy yo- , NECIA la reacción del delivery guy porque ni lava ni presta la batea.. en resumen:
LA NECEDAD HECHA REALIDAD!!! TODO JUNTO Y SIN ADITIVOS.
QUE VAINA!