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sábado, agosto 29

Que rico es que la mimen y la cuiden a una

... decidí regalarme un día de "spa" y el resultado ha sido muy grato.

La semana en la oficina no fue tan pesada como otras, ni mis jefes presionándome, ni compradores exigiéndo mejores descuentos en mis propuestas de negocio; no. No fue así y sin embargo me agotó bastante. Cada mañana amanecía con un plan que cambiaba a cada hora y consigo llevaba tarea tras tarea tras tarea, resolviendo detalles, cabos sueltos, casos pendientes, TODOS se juntaron y decidieron aparecer en esta semana. Si le sumanos que tenía cerca de 3 semanas durmiendo con intermitencia en las noches, fuera por el bebé, por los cambios de temperatura, por la gripe o por la tos recurrente y malgastante, pues mi cuerpo estaba consumiéndose poco a poco.

Al llegar el viernes, sentada en casa, me sentía profundamente cansada, no abrumada ni exhausta, pero definitivamente cansada y sin baterías ni para ver televisión. Algo bueno: hacía 2 meses que había prepagado una sesión de masajes en la estética y justo hoy sábado iba a tomarlo.

Iba tarde... casi 15 minutos tarde, estaba en la cola, había ocurrido un choque; yo saboreaba mi visita al centro de cuidados y saboreando llegué a mi sesión. Durante 2 horas preciosas una especialista muy gentil y nada parlanchina se ocupó de mis manos, de mis piernas, y de todo mi cuerpo. La meta: dejarme relajada, humectada y con una muy grata sensación de descanso que sin dudas repetiré en las semanas por venir.

Primero exfoliación de manos y pies; aunque mis "manos" empezaron desde el codo y mis "pies" se extendieron desde la rodilla. Luego del masaje con scrub, me enjuagó con agua tibia y un pañito, para aplicarme la parafina con brocha. La sustancia blanca, algo más que tibia fue cuidadosamente esparcida por la piel, entre los dedos, en los talones, en los codos. Después, para promover un mayor efecto de los emolientes, me vendó en plástico transparente, me colocó guantes y botitas y me cubrió toda con una manta térmica masajeadora. Luz muy tenue, música de sonidos de la naturaleza, todo en perfecto equilibrio. ¿Cuánto tiempo estuve así? quizá media hora quizá un poco más. El resultado: extremidades tersas, suaves y muy hidratadas.

Después vino lo mejor: el masaje antiestrés. Vaya que me hace falta. El masaje facial fue breve, presión craneo facial, drenaje linfático, digitopuntura en orejas y rostro; muy chévere. Masaje en brazos y piernas precisos, de abajo hacia arriba, presión exacta sin incomodidades, todo bien. Aroma de vainilla en el ambiente. Cuando empezó a toquetear la espalda, subiendo y bajando a lo largo de los bordes de la columna vertebral, recordé lo maravilloso que es estar descontracturado y flojo... algo que no había revivido en estos 4 últimos años. La espalda fue un TRABAJO. Mientras más se enfocaba en la zona alta, entre el cuello, los hombros y los omoplatos las molestias aparecieron; una leve incomodidad, un poco de dolor, una dureza insondeable. Hizo un gran trabajo sin duda alguna. La diferencia se notó. Lo terrible es que para mi grado de tensión el masaje de hoy fue como una suave agitada del martini; en mi caso eso de stirred, not shaken funciona en sentido inverso, soy de las que necesita shaken durante vaaaarias sesiones.

Salí con la firme decisión de prepagar 5 sesiones adicionales. No sé exactamente cuando cuesta solo el masaje. Yo había comprado el paquete de hoy en una promoción especial y me siento muy satisfecha por haberlo hecho. El lunes, entre una llamada de clientes y un trago de agua a media tarde haré el cálculo correspondiente porque la sensación de estar verdaderamente relajada y sobre todo descomprimida es algo tan indescriptible, que necesito volver a experimentarlo, aunque sea por espacio de 1 hora a la semana. ¡Cada minuto de esa hora vale la pena 100%!

martes, septiembre 23

Un tema: No hay amor más grande

Tengo que actualizarlos en cantidad, porque desde el último post muchas cosas han pasado; cosas buenas, maravillosas y que me haran iniciar un nuevo blog temático. Por ahora les dejo las letras de una canción maravillosa que estoy oyendo There is no greater love de Billie Holiday, interpretada por Chat Baker. Es preciosa, ligera, sencilla, directa, cálida; ideal para una noche íntima con alguien especial, para sentirse especial tomando una copa de vino comindo quesos ricos o simplemente para resaltar cualquier momento mágico, como el mío en este instante: amamantando ;-)


"There Is Not Greater Love"

There is no greater love
Than what I feel for you
No sweeter song, no heart so true

There is no greater thrill
Than what you bring to me
No sweeter song
Than what you sing, sing to me

You're the sweetest thing
I have ever known
And to think that you are mine alone

There is no greater love
In all the world, it's true
No greater love
Than what I feel for you

jueves, agosto 14

Preparativos: bebé está por llegar

... y eso significa pensar en todos los detalles de lo que necesitará en sus primeras horas de vida en la clínica y luego al llegar a casa.

Desde comprarle un detergente especial y exclusivo para él,


para lavarle su ropita a mano,
acomodársela planchada y por "edad",
arreglarle su espacio en la casa,
tenerle su cobija lista para recibirlo en su cuna
(sobre todo cuando es la cobija que su abuela cosió a mano)

También hay que preparar la maleta para la clínica.

Eso implica desde organizarle a él sus combos de vestuario,
tenerle pañitos varios para limpiarlo,

así como incluir muy arregladita lo que usará mamá,

y acomodarlo todo en una maletita pequeña.

Además en casa hay que tener a mano todo lo que hará falta para su cuidarle el ombliguito y cambiarlo justo cuando regresemos de la clínica.
Mi bebé debe llegar en cuestión de días, horas quizás, no sé.. solo sé que falta muuuy poco. Queremos que sea parto natural así que ando en la casa apresurando el ritmo, revisando una vez más los preparativos, tratando de mantener mi ansiedad bajo control (no es fácil) y enfocándome en tener todo a mano para que al sentir que es EL momento, salgamos rápido y tranquilos a la clínica. Solo sé que estamos en cuenta regresiva para tener a nuestro primer hijo en nuestras manos y eso es una sensación ¡¡indescriptible!!

miércoles, agosto 13

Inesperada sorpresa: cena de aniversario

... por partida doble, atemporal, gourmet, rica.

Nunca me dio señales ni indicativos. En mi mente, nosotros ya habíamos celebrado nuestro 3er aniversario de bodas en la intimidad de la casa, en una cenita familiar que preparamos juntos y acompañamos con un vino súper rico, especialmente apartado y seleccionado para ese día. Pero me equivoqué.


Mi esposo se había quedado con una espinita chiquitita en su interior: nuestro aniversario fue hace ya casi 2 meses pero ese día él estuvo de viaje por trabajo y regresó varios días después. El día D, estuvimos en contacto, hablamos varias veces, puedo decir que
estuvimos juntos en la distancia y todo en órden. Para ambos fue rarro pasarlo distante físicamente pero estábamos claros de que celebraríamos al volver, de la manera más adecuada, en el momento preciso... con esto de la barriga tampoco es que nos íbamos a poner a inventar mucho. Y así ocurrió.

Él regresó y a las pocas noches organizamos nuestra cena muy rica, muy personal. La preparamos juntos, él eligió un meridaje divino con una cava específica (marca tal, de tal
país, método tradicional, hiper fríia... ) que buscó durante el viaje y que a mi me supo a gloria después de varios meses sin probar casi ni una gota de vino, esta cava estaba deliciosa. El día fue positivo para ambos y luego en la noche la cena puso el broche de oro. Esa fue nuestra celebración.

Para mí estuvo genial: estuvimos juntos y el balance ha sido muy bueno. Como pareja estamos en un momento de cambios muy positivos que estamos afrontando juntos de la mejor forma que hemos conseguido, hemos crecido, agradeciendo a Dios toda la ayuda que nos da a diario y todas las bendiciones que durante 2008 no ha cesado de enviarnos... para mí fue un bello aniversario y así se lo dije esa noche. Para él por lo visto algo seguía faltando.

Así que ese viernes empezó su habitual estrés desde temprano.
Que si luego de ir a casa de mi mamá tengo otros planes, que si a que hora regreso, que si esté lista para salir, que un amigo nos invitó, que a las 6 estoy llegando
... y yo,
como lo conozco tanto, al límite del fastidio por la insistente presión, traté de tomarme la tarde con calma pues luego de tantas veces oyendo esta repetición de recordatorios y frases insitentes, una aprende y sé que del apuro solo me queda el cansancio. Sí, anjá...Tranquilo, acá estaré en casa, vestida; anjá; me cuentas luego qué cosa es, sí esperándote. Y a las 6 yo estaba aún en casa de mi mamá sin apuros ni angustias.

A las 6:30 pm yo en casa, él en la vía, seguía con la presión. A las 7 pm yo vestida muy inf
ormal, él frente a la computadora sin arreglarse. A las 7:10 yo molestosa empiezo a recordarle sus propias palabras vestida, lista, salir al llegar, etc. ¿Y qué pasó amigo? ¿cuál es el plan? En cuestión de segundos se bañó, se vistió y se puso bello. Al verlo tan elegante me molesté por su poca presición respecto al lugar, el tipo de invitación, ni el tipo de vestimenta, ahora yo no estaba a la altura.

Extrañamente, sin molestarse, me invitó a ponerme más bonita si eso me hacía
sentir mejor, sin presión de hora ni nada (ESTO OCURRE 1 VEZ CADA MIL AÑOS). Lista, arreglada, bonita, son una sonrisa salí de casa aun sin saber a donde íbamos... hasta llegar a una casa en Chuao donde nos recibieron par de antorchas encendidas, puertas generosas y un salón amplio a media luz.

La sorpresa
Nos recibieron muy atentos. El salón era nuestro; nadie más estaba, solo la anfitriona, el metre, las mesas y nosotros. Todo un lujo.

Allí fue cuando ante mi boca enormemente abierta, imposible de cerrar, me explicó que
Como no tuvimos aniversario y en vista de que pronto no podremos salir así juntos de noche pues esta es tu sorpresa. Yo mantuve la boca abiert
a como por 15 minutos más.

Estábamos en el Instituto Culinario de Caracas donde cada noche de jueves y viernes funciona el restaurante de Sumito Estevez. Este es un lugar muy acogedor, donde solo hay como 12 mesas dispuestas para que no más de 50 personas degusten sus platos en una velada íntima, personal, gastronómicamente suculenta, con atención muy personal y rápida. Me sorprendió. Mi esposito set me up y caí como un corderito, inocente y feliz. Fue súper refrescante volver a salir como adultos a cenar y más aún al restaurante de Sumito, un lugar donde tienes que reservar con antelación superior a los quince días en el mejor de los casos.

Ultimamente mis salidas siempre eran familiares o los encuentros con amigos eran a plana luz del día, almuerzos, brunchs, parrilladas, o con la gente de la oficina rápido y cordial... con Jesús pocas veces tengo este privilegio así romántico y privado.
Al rato llegaron unos comensales más, un grupo de 4 personas por allá, unos viejos amigos más acá... nada d
e niños, nada de algarabía universitaria, nada de música alta ni pantallas de video ni humo ni fumadores ni nada parecido. Un ambiente relajado, adulto, serio sin ser muy formal ni rígido, con buena bossa nova-jazz-soul-electrónica down tempo de fondo... un lugar para comer rico rico, con una buena compañía y un excelente vino. Nuevamente, él hizo un meridaje muy apropiado con la cena.

La carta, 100% para mi (en el sentido de que Sumito solo prepara 2 platos y uno reserva mesa sin saber qué servirá el chef ese día). Mi selección parecía diseñada pensando en mis gustos: Crema de auyama con queso de cabra y almendras con espuma de algo (no recuerdo), seguido por un arroz cremoso con espinaca y centro de queso de cabra derretido, finalizando con un postre de frutas varias en el cual, la mezcla de fresas con mango, lámina de mango y cuadritos de ge
latina de otra fruta sabían exquisitos.


la cremita el arroz el postre

Para él, la selección también fue certera:
terrine de pulpo como entrada seguido de
atún con pimiento de piquillo y salsa de sofrito. Ambos degustamos el mismo aperitivo, un sorbete de zanahoria con aroma de pepino y también el mismo postre.



el sorbete la terrine el atún

Mi esposo nunca se hubiera sentido a satisfecho cenando arroz ni se hubiera complacido con la cremita; así que ambos estuvimos muy agradados con la propu
esta, y luego con los sabores de cada uno de los platos.

Les recomiendo que se acerquen. Vale la pena sin duda alguna. Cuando uno quiere comer rico sin importarle mucho conocer de antemano qué comerá, solo movido por la certeza de que la comida será excelente, se disfrutará en un ambiente muy grato y se compartirá con la companía correcta (pues la lleva uno, junto con su vino o bebida deseada), acercarse al Instituto Culinario de Caracas un jueves o viernes en la noche de 7:30 pm a 9:30 pm es una muy sabia decisión. Dense el regalito y ¡Súper Buen Provecho!

sábado, julio 26

Ando crecida: de talla, de emoción

de nervios y expectativas pues ya ando en la recta final del embarazo: semana 36... y contando.

El bebé debe estar al llegar en cualquiera de las próximas semanas; todos dicen que desde la semana 35 (semana en que par de mis sobrinos se antojaron, uno con éxito y al otro lo aguantaron 2 semanitas más) cualquier día puede suceder que bebé se anime a presentarse.

Las cosas van mejor en casa: la cuna está armada, la maleta del hospital también, coloqué el coche en un lugar más "accesible" y estoy tratando de que mi esposo deje de lado la rezongadera y se centre en lo que nos queda por ordenar. La casita es muy pequeña y debemos ajustar todo para que nuestro primer hijo tenga su espacio.. y no ha sido muy fácil.
Como quiera que sea, ando feliz, viendo con asombro cada día cómo se mueve la panza, cómo se sube, se apuntala, se ondula; esto es toda una experiencia.

Lo gracioso (o irónico): ahora es cuando ando sufriendo síntomas de embarazo, ahora después de 8 meses y pico puedo decir que en este trimestre sí me tocó sentir lo que pasan muchas madres: reflujo (4 ó 5 veces a la semana en la noche), mal dormir (por ir a cada minuto al baño a hacer pipí o por el reflujo), falta de energía (muuucha), cansancio, falta de aire (a veces haciendo cualquier tontería), estreñimiento (un mal de los peores...casi como el reflujo) y por supuesto, calambre en las piernas (de vez en cuando).

Lo sabroso: oir que algunas personas -y varios clientes- no han percatado mis dimensiones ni mi estado y se sorprenden de verme "Oh pero estás embarazada" (y me acababan de ver hace menos de 1 mes), "Niña venga por acá" (y me hacen sentir ligerita, jovencita). También como me dijo una peluquera cuando tenía quizá menos de 5 meses y le aclaré que estaba casada "¡Chica!... pero si te golearon!" esta frase de genuina sorpresa me ha parecido la más increible, jeje

Lo especial: el trato super lindo que recibo de gente forma inesperada, y al que gracias a Dios, me acostumbré y agradezco mucho (porque yo soy una cabeza dura). Gestos como dejarme estacionar con valet-parking en la oficina para que no tenga que caminar tanto en el sótano y sobre todo evitar subir las escaleras para llegarle a los ascensores; el que me cedan el puesto en el Metro incluso obreros que se ven muy agotados de su faena; o que me ayuden a mover la laptop de una oficina a otra o incluso que los clientes lleven por mí el carrito de la laptop sin que se los pida.

Lo único: volver a aprender muchas cosas sobre mí, mi cuerpo, mis emociones y sobre lo que es esto del embarazo. Además, permitirme cosas como relajarme conmigo mismo, permitirme momentos de alegría llorona. Y claro, en la clase materna he explorado un poco ese lado no tan Marta y validar lo que sé, lo que he leído o me ha dicho mi mamá con las experiencias y formas de ser de mis compañeras de clase es muy enriquecedor.

Lo nuevo: cada día casi todo. Desde ver cómo cambia la barriga durante el día, hasta imaginar cómo estará posicionado bebé o qué parte de su cuerpo reacciona cuando lo acaricio. Aprender a ser una persona con una faceta diferente: modo mamá activado.

sábado, mayo 24

Babby -shoppin en Panamá 1: toda una experiencia

... divertida, sofocante y alocada que hicimos hace unas semanas.

Luego de recorrer varias tiendas (desde almacenes hasta especializadas) en busca de cosas para bebé y comparar los precios, llegué a la conclusión que era mejor plan irnos a Miami o a Panamá, compar todo, hacer algo de "turisteo" (lo cual para mi era absolutamente accesorio y secundario) y regresar con todo lo que bebé necesitará en sus primeros meses de vida. La inversión era muy similar.

Tuvimos algunos intentos fallidos, varias rabietas y peleas de pareja por este tema. Mi esposo si bien decía apoyar la idea, actuaba como si prefiriera boicotearla cada vez que tuviese oportunidad, albergando quizá la muy vaga esperanza de que yo cambiara de opinión. Negativo y Dios además nos dió ayudas e incentivos inmejorables a medida que se cristalizaba el plan de compras para bebé.

Reto N° 1: los pasajes
El viaje se concretó en 1 semana.
Por la fecha y el destino no había buenas perspectivas. Actualmente viajar 1 persona a Panamá desde Caracas cuesta solo un poco más que irse en un paquete (hotel + avión) 2x1 a Miami. Nunca hay cupo disponible y el precio es astronómico.

Pero la mano de Dios empezó a ayudarnos: luego de horas viendo folletos, chequeando la web, pasar a agencias de viaje, rogarle a los amigos, apelar a recomendaciones, salté de internet a una agencia muy gande y conocida y empecé con ellos por teléfono. Yo estaba casi segura de que no había oportunidad cuando el chico me dijo "es que las ofertas que están publicadas en nuestra web son viejas, ya no están vigentes". Casi muero del impacto pero seguí adelante.

El chico muy gentil buscó día a día un espacio, alguna cancelación porque yo quería viajar YA, no en junio... y así fue. Consiguió 2 cancelaciones para un fin de semana, volando sin escalas y regresando en el vuelo de la noche, todo sonaba bien. ¡AH! lo cupos se correspondían con precios "manejables" el promedio era de 3 mil Bs p/p (sin impuestos) y estos salieron 30% más económicos (impuestos incluidos).

El detalle: hoy era miércoles, salíamos de viaje el jueves siguiente y regresábamos el domingo (solo 3 días en Panamá); además, la tendríamos
la certeza del hotel el lunes de esa misma semana del viaje... Aún así compramos. El viernes nos dieron los pasajes impresos.

Reto N° 2: los dólares
Tener los pasajes nos aliviaba mucho pero dada la situación cambiaria de mi país, decir "compro pasajes al extranjero y me voy" sin pedir los dólares que el gobierno le aprueba al viajero, es un lujo que contadas personas de clase media trabajadora como nosotros puede darse. Nosotros no podemos darnos ese lujo.

El detalle: Los trámites para lograr los dólares oficiales suelen tomar entre 07 y 15 días laborales ... nosotros teníamos 4 días laborales.

Los trámites incluyen llenar una planilla on-line a la cual solo se puede acceder un día de semana específico, durante las horas aprobadas para esa consulta. Los días se asignan de acuerdo al número de cédula de cada quien y el tráfico del site es tan alto en vista de estas restricciones, que lograr conexión a veces toma muuuuchas más horas que las establecidas para conectarse.

Jesús casi tira la toalla.... y yo también. Hicimos lo que pudimos. Él ya tenía adelantada la apertura de cuenta bancaria donde debe estar su dinero disponible en bolívares, para que el gobierno con base en eso, le apruebe los dólares. Por mi parte, los días que nos quedaban no me permitían hacer mi planilla para pedir dólares en efectivo así que confiaba en mi cupo ya aprobado y sin estrenar, en tarjeta de crédito.

Pedir los dólares en efectivo requiere presentar los pasajes aéreos impresos. Cuando Jesús metió los papeles en el banco solo tenía la pre-compra electrónica y las esperanzas. Yo si bien tenía aprobado el cupo de dólares para usar por tarjeta de crédito no tenía PIN válido para activarlo y el trámite por mi agencia bancaria demora 10 días, sin excepción. Sin el PIN de la tarjeta, tener el cupo de dólares aprobado y no poder usarlo en el exterior, es un drama como tener a la mamá y tenerla muerta: es decir: es inútil. Así que me fui a la agencia principal del banco y rogué a Dios ayuda.... y tanto a Jesús como a mí, nos la dio.

A Jesús le dieron los dólares a última hora del miércoles previo al viaje; yo logré nuevo PIN ese miércoles a medio día, lo probé vía web en la tarde pero realmente lo verifiqué en un ATM local la mañana del jueves.... ese mismo jueves en que debíamos estar montándonos en el avión. De hecho, una vez probé la tarjeta con éxito en el ATM local, llegué a casa, me cambié de ropa y corrí a terminar de armar maletas, pues el taxi que nos bajaría al aeropuerto llegaba a casa en menos de 35 minutos.

Reto 3: hotel.
Todo suena ok a estas alturas, ¿no? solo que el lunes comenzamos la semana SIN reserva de hotel. Ese día tuve que salir de mi trabajo para ir a las oficinas del mayorista de turismo, porque tenían problemas con el punto electrónico de pago. Dejé todo y me fui desbocada. Cerraban a las 12:30, debía hacerse el pago hoy y me avisaron a las 11:45. Crucé la ciudad, llegué al lugar, me estacioné y estaba frente a la recepcionista jadeando en 20 minutos; todo un record en hora pico aquí en esta ciudad. La sorpresa: la chica impávida me informó que la caja estaba cerrada porque "ellos terminan media hora antes" y me pidió que regresara 2 horas más tarde. Exploté. Justo en medio de mi volcánica reación me llamó el chico de la agencia de viajes y me lo comí al teléfono. Esto es un irrespeto. Señora entienda. Cancela todo. Disculpas, disculpas, disculpas hoy no hay nada que hacer. Regrese más tarde.


Me fui furiosa y con hambre. Mi hora del almuerzo finalizaba, seguía sin hotel y viajaba ese jueves. Por internet conseguí un par de sitios que sonaban bien y el precio era sorprendente. Un par de llamadas a mi esposo. Furioso él, furiosa yo, buscamos por acá y por allá. "Déjame ver si consigo algo mejor" fue su respuesta pero ya no le paré más. Llamé directamente a Panamá a 1, 2, 3 hoteles. No hay cupo señora, verifique en tal parte... conseguí uno que se veía muy bien en fotos, hice la reserva web y recé. La confirmación llegaría el martes. ¿Quedaría algo de cupo en dólares para compras por intenet disponible en mi tarjeta de crédito? ¡ojalá!

El martes amaneció sin confirmación en mi email. Así que los llamé. ¡Ah sí señora! todo en orden con la reserva. ¡¡¡GRAAACIAS!!! y respiré aliviada. El detalle: esa tarde me llamaron de la oficina del mayorista de turismo verificando cuando pasaría a pagar la reserva del hotel que ellos me habían hecho, y yo no les pude atender porque estaba reunida.

El miércoles los llamo y les repito que no la tomaré y entonces explotan ellos: debe pagar la penalidad por cancelar la reserva con menos de 72 horas. ¿¡¡QUEÉ?? Exploto yo: FORGET-IT. Mi agente de viajes no aparece, le mando emails, le dejo mensaje de voz. No voy a pagar nada, esa penalidad nunca me fue indicada, el estandar es 24 horas y yo cancelé con 25 horas de antelación. Señora, son las reglas, espere nuestra confirmación de si procede o no su reclamo.... pero esta señora ese día miércoles tenía asuntos más importantes que atender: dejar mi trabajo todo al día, resolver el tema del PIN, hacer maletas, buscar tiendas. Así que corté el tema y pensé en PANAMA.


Y a Panamá llegamos sanos y salvo. La agencia de viajes se entendió con el mayorista y no procedieron los cargos ficticios. El chequeo en el aeropuerto fue super veloz, el vuelo salió puntual y llegamos a un muy bien ubicado hotel -nada lujoso- listos para comprarle las cosas a bebé que está por nacer en pocos meses.

domingo, marzo 30

Subiendo al Cerro El Avila: primer paseo de bebé

... aunque él no lo sepa todavía.

Teníamos casi un año sin subir. Con el tema del embarazo nos daba como
cosita porque el terreno montañoso tiene sus tretas, sin embargo, la sequía invitaba a tomar el riesgo. El día amaneció super despejado; quizá en unas semanas no podamos hacerlo, sea por mi barriga sea porque los guardaparques decidan restringir el acceso al Parque Nacional El Avila en vista de los incendios forestales, típicos de esta temporada calurosa y seca. Había que intentarlo. Ni siquiera me molestó tener que madrugar un bello domingo a las 6:45 am. No tenía una posición 100% firme respecto a ir ni a quedarme en casa; estaba a favor de intentarlo y según como me sintiera seguir avanzando en la caminata o desistir.

Lo bueno del plan es que en lugar de subir por la famosa, empinada y matadora (por lo extenuante de
la ruta) subida de Sabas Nieves, nos fuimos para Quebrada Quintero, un paseo menos riesgoso y más bello por lo accesible de la quebrada.

El Avila National Park Rangers Llegar a Quebrada Quintero es llegar a otra parte. Es increible la paz y tranquilidad que uno puede disfrutar sentadito en las piedras que bordean la caida de agua, usar los troncos como pasamanos, y adentrarse en el pozo... o al menos llegar muy cercano a él.

La Quebrada Quintero es una especie de gran pared de roca natural que aparece al final de
un camino de agua. El agua cae a chorros por la piedra haciendo caminos o chorros de variable intensidad; el pozo a sus pies es el charquito más atractivo pero muy pocos se aventuran. Tiene muy escasa profundidad, pero como el agua es ¡tan fría! lo mejor es quedarse en la ribera para admirarlo con tranquilidad.

La subida se me hizo muy sencilla. Debe ser por lo entrenados que estamos últimamente
(jeje, increible pero cierto). Mi suegra, que subía por primera vez siguió el paso muy bien, íbamos paseando a un ritmo adecuado, sin exigirnos mucho pero sin hacer pausas en el camino.

Llegamos a muy buena hora, todavía se disfrutaba la tranquilidad que la poca gente permite mantener en el lugar. Luego de las 10 am la situación cambia de forma radical y solo nos dan ganas de seguir caminando, cada vez más lejos, hasta llegar al próximo paraje tranquilo, con la quebradita o caida de agua tímida y apacible. Hoy a esa hora ya íbamos de regreso.

Después de estar disfrutando la quebrada por un rato, de mojarnos las manos
(y pasármelas por la panza para que bebé sintiera lo fríita que es) pensamos seguir subiendo un rato más. La ruta se veía empinada pero nos sentíamos tan bien que íbamos a darle; pero un resbalón inusitado de Jesús en una de las rocas del río nos hizo reconsiderar. Avanzando entre las rocas para cruzar hacia el suelo, pisó una piedra firme pero no tuvo agarre por el moho y la humedad; cayó sentado en el agua helada de zopetón. Si bien el amigo se recompuso rápido, preferimos regresar. En el vano intento por evitar una caida peor, Jesús apoyó las manos sobre las piedras y se torció especialmente dos dedos de la manos izquierda. Al momento no se quejó conmigo ni demostró gran importancia cuando se lo mostró a su mamá, pero una vez a solas conmigo, viendo que se inflamaban y que el enrojecimiento parecía querer quedarse en su mano, si nos preocupamos alguito. Pensábamos que un esguince sería el resultado del incidente.

Por suerte, el frío del agua, la buena fortuna, la energía metafísica que dicen que habita
en el cañon de Quebrada Quintero o lo que sea, la hinchazón ha disminuido a estas horas de la noche. Jesús siguió moviendo los dedos con frecuencia luego del golpe, articulando, manipulando, trató de mantener activa la zona con cuidado de no agravar la lesión. Ya no parece necesario aplicar ungüento, lo que sí es cierto, es que el paseo tuvo de todo: una trama completica que hasta incluyó el ingrediente inesperado del suspenso y la acción que el accidente trajeron consigo.

Queremos regresar. Estuvo demasiado bueno. La barriga y la sequía dirán como van las cosas. Vale la pena regalrse una vueltica a Quebrada Quintero. Se le llega entrando al parque nacional El Avila por Sabas Nieves en la urbanización Altamira. Justo cuando el camino presenta la primera bifurcación, tomar a la derecha y seguir caminando la aparentemente tranquila subida. Cuando aparecen las escaleras hay que seguir a la derecha para estar montados en la ruta que desembocará en la bella quebrada.

Este es un paseo sin desperdicios, 100% natural, relajante y muy gratificante.... además, no hay que pagar nada.

domingo, marzo 23

Disfrutando el amor gitano: noche de zarzuela

... que nos reunió nuevamente como familia en el balcón del Teatro Teresa Carreño.

Fue hace un par de sábados por la noche. Nos fuimos todos a pasar un rato agradable en el teatro y disfrutar de las cada vez más fugaces temporadas de zarzuelas. Esta vez presentaban solo por un fin de semana La leyenda del beso,
de Soutullo y Vert. La puesta en escena estuvo impecable. Las voces, las representaciones, el vestuario, la escenografía, el ambiente. Mención especial merecen la Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho, que realizó una presentación magistral. Así mismo, los artistas que tenían en sus hombros los roles princiaples:
  • la soprano Melba González (Amapola), la gitana objeto de pasión;
  • Franklin de Lima (Conde Mario), un excelente barítono que además actúa muy bien su personaje,
  • destacan los personajes de Gorón, el donjuan del grupo de amigos, interprestado por Blas Hernández (tenor cómico), así como el capataz de muy mal genio y espíritu directo y llano. Ambos le ponen el toque cómico a este drama gitano.

Los amantes del flamenco deliraron con
Diana Patricia, La Macarena, junto a su compañía de flamenco Rocío, que desarrollan un interesante trabajo escénico. La Macarena además, ofreció un solo (¿será correcto decirlo así?) casi al final del segundo acto, donde se lució en todo su arte, con fuerza y dramatismo sin igual.

Un buen toque fue la correcta ubicación de la pantalla donde se proyectaron cada uno de los textos y las frases cantadas, actuadas y declamadas a lo largo de las casi 3 horas de función (intermedio incluido), lo que aseguró que el público en todo momento estuviese conectado con el contenido de la obra, con el lenguaje de la época (ajustado cuando fue conveniente) y con toda su intensidad.

Historia:
La leyenda del beso es un pieza lírica (nuevamente, ¿será está la denominación correcta?) que se desarrolla en tierras castellanas. Allí se ha dirigido el conde Mario para celebrar una cacería en la que pretende anunciar su próxima boda.

Poco antes de dar a conocer sus intenciones llega al lugar una tribu de gitanos que acampa en la zona y entre los que está Amapola, una joven gitana cuya belleza impresiona a Mario. Sus pretensiones de cortejo, sin embargo, se ven truncadas por la leyenda del beso, en la que se proclama que la muerte alcanzará a quien bese a Amapola. Mario, no obstante, jura que él tomará ese beso, aunque pueda costarle la vida.

Mario espera ansiosamente la ocasión, Amapola por fin viene a él, y en el clímax de su Dúo: ¿Vendrás, mujer? se besan. La profecía de los besos hace su trabajo. El beso y la salida de Amapola han matado de hecho todas sus esperanzas, y ahora nada en la desesperació
n.

La Leyenda del beso, fue el toque especial que hizo que un tradicional día atareado (qué rarro para mi, ¿no?) terminara siendo una velada divertida, alegre, inesperada y de calidad.

domingo, marzo 2

Sobrellevando los cambios I: la embarazada normal

...Y ahora me ha dado por pensar más cosas locas y extrañas que normalmente, lo que me cansa la cabeza de forma increible.

Esto del embarazo se me ha dado muy bien, en el sentido de que no he tenido malestares físicos considerables -y gracias a Dios-, no he padecido las terribles y comunes nauseas matutinas y en general, me siento bastante chévere. Lo que me pasa es más general, más de mi imagen mía conmigo mismo. Verán:

Hay mujeres que siempre imagina el día de su boda con especial detalle y cuidado. Ocurre así también con las mujeres que se ilusionan solo con la idea de nombrar la posibilidad de un embarazo, desde que se casan guardan la lista de nombres posibles para la futura criatura y se toman para sí cualquier noticia de buena esperanza de sus amigas y relacionadas hasta que les toca su turno. Entonces, su mundo solo gira en torno a la barriga.

Lucen su tripita desde el día cero cuando aún no hay mayores cambios, se registran en listas de babyshower, comienzan a codearse con las amigas que son madres y asumen una postura de infinita grandeza y sabiduría, tan excelsa que todo lo demás desluce ante la maternidad. Ni decir de su aspecto físico, todo, absolutamente todo es pro-bebé, las camisas maternas invaden el guardarropas desde el momento del anuncio, cambian cuando pantalon ceñido por monos deportivos y holgadas prendas que les ayudan a verse más grandes sin importar que el cuerpo siga casi igual. Cualquier peso es contraproducente, cualquier alimento debe ser verificado por 3 doctores antes de ingerirlo, toda esquina puntiaguda de la casa debe ser protegida, la dieta se diseña en función de "comer por 2" sin privarse de nada, antojos, sobre abundancia, en fin, "está embarazada".

Por último, son lo que, en muchas ocasiones, yo llamo como "barrigas sucedidas". Las náuseas se vuelven un tema de interés mundial. La acidez no las desampara y siempre tienen una fruta o galletas con mermelada en su gaveta de la oficina en caso de ataques de hambre. La cintura de pronto requiere el apoyo constante e incondicional de la "mano en la espalda", justo allí, haciendo como un triángulo inclinado hacia atrás aguantándose el final de la espalda, o el hueso de la cadera. Sentarse cambia radicalmente; ahora, hay que extenerse sobre la espalda y dejar en claro que la pacita está expuesta, la mano sobre el vientre es un detalle casi fijo. Para levantarse también se requiere un gesto particular, lentamente, con una mano en la barriga mientras la otra agarra el respaldo oel apoya brazos de la silla con fuerza. Frente a la embarazada que hace este acto, siempre aparece un caballero presto a ayudarla sujetando su brazo, mientras el resto de la concurrencia mira con candor la dulce escena.

¿Eso me pasa a mi?; mejor dicho, eso NO me pasa a mi. Y allí empiezo a creer que ese gen, ese chip de mujer estandar no me lo colocaron o se fundió o lo desactivé con mi curtido pragmatismo autosuficiente. En mi caso, ese es mi conflicto: no siento que esté sintiendo como embarazada habitual y quizá me esté privando de la mejor parte. No me pasa por la cabeza aún el nombre del chamito, no he tenido náuseas y la acidez o los dolores de cabeza, si bien me fastidian (sobre todo las cefaleas que esta semana me han atacado después de cada almuerzo y cena) no cortan mis actividades diarias ni me obligan a poner carita de cervatillo triste mientras todo el mundo en la oficina me pasa la mano por la espalda y me buscan manzanillas o me "cuidan". Nop.




sábado, febrero 23

Crecemos: ¡Estamos embarazados!

... Ha sido la mayor sorpresa que hasta la fecha, nos ha traido 2008.

Lo hicimos oficial a la familia en víspera de Reyes y desde entonces hemos estado muy felices. Creo que si bien estábamos a la espera de la cigüeña, el hecho de oir del médico este es tu primer hijo, míralo produce una mezcla de sensaciones y emociones inexplicables. A mí en el fondo me agarró por sorpresa, fue como derrepente y ¡zas! seremos padres.

La cita
El tradicional chequeo médico anual tuvo una serie de incidentes que obligaron a posponer la consulta 2 veces, luego mi doctor se iba de viaje por un par de semanas, luego navidades, ¿oye y para cuando terminamos la revisión ginecológica? yo en este terreno soy bastante aplicada y desde hace como 5 años, cada año me hago mi chequeo; no me gusta "olvidarme" e insisto hasta lograrlo. Y este año no fue la excepción.

Finalmente el 4 de enero logré espacio en la agenda del doctor y tuve mi consulta. El tradicional chequeo pasó en un 2x3 a una consulta prenatal, el ecosonograma mostró una bolita pequeña con un puntito más blanco que era un corazón y las palabras de Rafael (mi médico) bastaron para completar la escena. ¡Felicitaciones Martis, mira a tu primer hijo".

Las lágrimas salieron sin invitación, la sonrisa entre felicidad extrema y angustia inesperada, la cabeza llena de preguntas no relacionadas... no supe que decir, no reaccioné. Me vestí y en la oficina mientras me recetaba ácido fólico y exámenes de control, yo repetía observación que me hacía y sonreía con más nervios que control...¿Embarazada? ¡WOW!

Conversación con Jesús
Y llegué a casa y esperé sentadita con el eco sobre la mesa y los récipes en la mano. Jesús llegó con su habitual sonrisa desentendida, bromeándome, hasta que realmente me vio la cara. Esposita ¿qué pasó?, ¿no te recibió el doctor? Yo seria, calladita, rostro inusual, y típico de mi, cuando algo es incontenible solté todo de seguido sin pausa y a la espera de su reaccción. Todo bien, me recibió al llegar, cosa rarra; nos mandó unos remedios y bueno, mira - le extendí la mano- tenemos novedades.

Él, como un duque fuera de lugar, tomó el eco, no lo entendió y solo medio preguntó ¿qué es esto?
Yo, con manojo de inquietud en la garganta y brazos cruzados solo le dije bueno, tu hijo, estamos embarazos. Ese fue un momento sublime. Jesús obvió mi postura, me abrazó rico, rico, muuuuy rico, grande, completo, abrazo total. Besos como lluvia en el pelo, la frente, la boca, muy tierno, muy bello. Los mejores 3 minutos del inicio de la noche. Yo entonces empecé a aflojarme, a tranquilizarme, a relajarme y sonreir desde adentro. Tantas sensaciones alocadas en mi interior se alejaron, todo cuadró en su sitio, la armonía empezó a regresar a mi alma y ya no ha salido.

Yo
Que ¿qué me pasó?, que ¿por qué estaba así? no estoy segura. Saber que ahora seré mamá fue un choque de realidad inesperado. Una cosa es saber que estás buscando, que vendrá el bebé en el futuro; otra, que te digan que ya lo tienes, que desde hace 6 semanas llevas a un chiquillo en la panza y no te enteras. ¿Fuerte, no?

Cuando conocí a bebé teníamos seis semanas conviviendo. Seis semanas en la cuales yo había vivido sin preocupaciones especiales, 6 semanas de navidades y festividades que implican alcohol, dieta excesiva, trasnochos, reuniones con humo y fumadores, reacomodo de la casa, movimiento de muebles pesados, pintada de paredes, y todo aquello que el médico inmediatamente me prohibió. Seis semanas que me hicieron sentir la peor de las madres al no imaginar que ese cansancio extraño, que esa marcada sonnolencia por las tardes, las despertadas en la madrugada y sobre todo la cantidad inusitada de energía matutina tenía que ver conque bebé estaba presente.

Hoy
Estamos alineados. Jesús me sorprende día de por medio con preguntas o gestos muy tiernos que me hacen pensar que será un papá lindo y consentidor. Él lo tomó con otras preguntas y se avasalló de escenarios futuros, decisiones y responsabilidades. Yo me voy adaptando de a poco.

Aun no entiendo cómo mi cuerpo se manejará con los kilos adicionales que vaya ganando, pero también me preocupa no engordar lo suficiente, no sea que bebé tenga deficiencias por mi causa. Yo pienso en cómo vivir el proceso y él me habla de la madrina de bautizo, arreglos de la agenda familiar una vez que nazca, la guardería y esas cosas. Yo comencé hace 3 semanas a ver cunas, corrales y coches. Él me trajo un libro de embarazo de Deepra Choprak y su papá (futuro abuelo primerizo) uno de meditación para embarazadas.

Todos estamos contenidos, atentos, emocionados; seguimos esta barriga con cuidado pero sin sofocarme porque entonces soy yo quien se desespera. Mi mami está dichosa "finalmente un nieto" (lo está pidiendo desde que yo tenía 6 meses de casada, y ella ya tiene 3 nietos), mis hermanos cada cual a su modo está consciente del asunto, están contentos y respetan mi espacio, solo mi cuñada (la esposa de mi hermano) me pregunta con avidez y gran curiosidad cómo voy, qué pienso, qué siento; ella está buscando el suyo con muuuchas ganas y todo este proceso la entusiasma sobremanera.

El futuro
Adaptarnos, quererlo, cuidarlo, crecer con él. Creo que cada día surge una interrogante nueva en el espacio, surge una idea nueva sobre cómoharemos esto o aquello, se cruza un nuevo comentario sobre cómo me siento y qué síntomas se han ido o cuales han aparecido. El tiempo va corriendo. Ya tenemos tres meses y precisamente el día de cumplir la semana 12 fue el día de anunciarlo a todos los demás amigos y relacionados. Creo que aún no lo creo, me emcoiona y doy gracias a Dios por este regalo. Aún me cuesta creer que seré mamá en siete meses. Este es un camino irreversible y como le digo a Jesús, cada día se pone más interesante. Ya les contaré.

Un beso!!

lunes, diciembre 3

Gan{o el NO: Gracias Venezuela

Ha sido la espera más larga del mundo. El descaro del CNE no tenía nombre y tuvo que llegar la sensatez y la hora muerta: había que decir lo que todos sabíamos y así fue.
Gracias Venezuela,
GRACIAS estudiantes
Gracias DIOS
¡¡¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS!!!
Tengamos Fe, tenemos un nuevo respiro para tratar de sacar a este autócrata disociado de nuestro país.

Ganamos una batalla MUY IMPORTANTE, todavía queda camino por recorrer.

Por ahora dormiremos tranquilos y felices, sigamos adelante, sigamos fuertes, serenos y centrados. Con la fuerza de los estudiantes, con su convicción, con su fe, logramos unirnos en un bloque contra este señor. Creo que hemos aprendido algo muy valioso.

Hoy GANÓ VENEZUELA; hoy ganamos TODOS
, ahora tenemos que lograr mayor arrastre, mayor efecto, para que la victoria que esta madrugada nos hace sentir TAN FELICES se prolongue mucho más, y más y más y reconstruyamos el país..


DIOS BENDICE A VENEZUELA

jueves, noviembre 29

Marchando por el NO: que bien se siente

... haber pisado la Avenida Bolívar después de 8 años acorralados en los lugares donde el chavismo le dio la gana, y no donde nosotros queríamos ir a marchar. El derecho de protestar es igual para todos los que vivimos acá, el derecho a marchar es el mismo para todos y hoy nuevamente reconquistamos espacios y todos decimos ¡¡¡¡NO!!!

Qué gratificante participar en lo que a uno le gusta, en un ambiente sin violencia y lleno de optimismo solidaridad y buena vibra, haber ido a la concentración de hoy fue recalcar una vez más que uno está defendiendo sus derechos, no estamos eligiendo a un presidente (¡ojalá y fuera así!). Estar rodeada de tanta gente alegre, dinámica, entuciasmada, que buscan unidad y reconcialiación es excelente para el espíritu. Volver a sentir en cada poro que muuuuchísimas personas al igual que una, están fastidiados de la bota militar encima de cada ser, aplastando cada vez más a los que nos negamos a lavarnos el cerebro y quienes jamás aceptaremos ser borregos sin cerebro, es llenarse ánimo y de energía porque realmente podemos lograr que las cosas cambien sin tener que conformarnos ni tener que vivir con la violencia.

La marcha estuvo muy nutrida, recorrí toda la Avenida Bolívar de punta a punta. Es cierto que se podía caminar porque había zonas con pocas personas y es innegable que en cantidad de ocasiones la marcha se detenía porque literalmente no cabía nadie más, nadie entraba, la masa de gente formaba un bloque sólido y había que esperar alguna pausa para lograr movilizarnos. Mucha gente, muucha gente, la cantidad de personas iban y venían. Vi muchos empleados que no pudieron unirse a la marcha desde temprano y salían de sus oficinas escapados o no, a participar y caminar al menos unas cuadras; ví a grupos de señoras mayores, armadas con banderas y pancartas caminando juntas; vi a profesores y alumnos de bachillerato allí presentes y también a los motorizados en favor del NO apoyando todos a los estudiantes y expresando una vez más su opinión y su legítimo derecho a discernir.

Me fuí después de que se cantó el Himno Nacional y se nos dijo "Vayan a casa, que hay que descansar" pero las personas no se iban, nadie se movia quería permanecer en la avenida y nuevamente en la tarima les recordaban que debíamos irnos a descansar porque el domingo la jornada será larga.

Nuevamente me sentí a gusto. Había dejado de mercar con la convicción y la fuerza de antes. Mi voto siempre fue y será el arma que prefiero porque es lo que decide, sin embargo, en los tiempos que corren hay que expresarse, manifestar, hay que salir, no seguir callado: el que calla otorga y no quiero otorgarle mi futuro a ese señor que de casualidad sabe repetir su nombre y dividir, derrochar, engañar, engañar y enemistar. Hay que salir a la calle y plantarse. Marchar es un deber para todos los que deseamos volver a vivir en armonía, sin división y sin bota horrorosa.

Ahora el domingo 2 de diciembre TODOS a ¡¡¡VOTAR!!! y a votar ¡NOO!

domingo, noviembre 25

Dando gracias: una vez más

... nos reunimos en familia a celebrar el Día de Acción de Gracias y este año ha sido aún más maravilloso.

Desde que empecé con Jesús, empecé con la celebración del Día de Acción de Gracias. Acá en
Venezuela no se celebra esta tradición porque básicamente es una festividad norteamericana vinculada con los inicios de su sociedad, su interculturización y la vida de los peregrinos. En el país generalmente se celebran las festividades religiosas católicas (es decir, de forma mayoritaria; los venezolamos somos muy melting pot para muchas cosas y siempre hay espacio para todas las religiones y sus ritos, pero respecto a esta fecha no es una celebración masiva ni tradicional para nosotros) y en mi casa, una familia católica practicante, no éramos la excepción. Así que adentrarme en su tradición ha sido un proceso de lo más divertido, pues además, es uno de sus ritos más familiares y respetados.

Este año hicimos una cena muy linda desde todo punto de vista. Por una parte la realizamos en casa de mi suegra, una casita cómoda, fresca y amplia. Todos pusimos nuestro granito de arena para que la comida resultara excelente, apegada al menú tradicional y se ambientó el espacio con velas y notas navideñas lo que transformó el lugar en un salón muy acogedor.


Por ser la primera vez que se cocinaba la comida en casa (siempre se cenaba en restaurante o en su defecto se encargaba la cena para llevar), se acordó colaborar. El pavo, pieza fundamental del menú, se pidió a un restaurante; los contornos estuvieron a cargo de mi cuñado y mi mamá. El primero hizo guisantes (porque habas blancas no se consiguen en este país de escases) y cebollitas en salsa blanca con tocineta (el toque gourmet que él no puede resistir, ¡cosas de chefs pues!), y la segunda preparó un delicioso puré de batatas rosadas con un toque de jenjibre. Como siempre, la salsa de arándanos estuvo presente gracias a una oportuna lata que compré en el supermercado con antelación (y menos mal, porque luego tampoco había.. la escases señores nos está fastidiando todo).

Generalmente la cena la compañamos con el vino joven de la temporada, pero esta vez, nos decantamos por un siempre robusto Escudo
Rojo, que desplazó al champán de bienvenida. El postre debía hacerlo Jesús, él tiene una receta muy fácil y sabrosa de torta de calabaza, pero se escabulló y en su lugar compró un pie de auyama rico rico. No pudo faltar el Mozcatel para acompañar el dulce. Todo un lujo de cena, todos en familia, mi gente (mi mamá, mi hermana y mi sobrino) con su gente (sus padres, su hermana y su esposo). Una cena muy grata, buena conversación, chistes y cuentos que iban y venían. Hasta el perro, juguetón y bullero se comportó al vernos cenando y prefirió irse a dormir con su corbatica de lazo (elegante como ninguno) hasta que el alboroto regresara.

Para cerrar la noche la familia de Jesús instituyó desde siempre un intercambio de regalos, por lo que todos con el dulzor del postre en los labios nos vimos llenos de regalos de todas las formas y colores, para ti, para mi, para allá,
para acá, fue un todos contra todos en un excelentemente positivo sentido de la palabra. Me sentí muy feliz.

Este año ha sido muy especial. Siempre tenemos muchas cosas que agradecer, muchas bendiciones nos ha dado Dios y creo que en lo personal he aprendido a verlas, a apreciarlas, a (porquemuchas veces no es fácil), a reconocerlas y a agradecerlas, sin importar las pruebas que pase en el día a día.

Este año, ver a mi familia más inmediata junta, alegre, compartiendo,alejados por unas horas de las habituales preocupaciones, deberes y pendientes, no tiene precio. Vernos a todos colaborando ha sido un regalo muy bello. Espero que momentos así podamos seguir repitiendo con la misma armonía y sentido de unión que sentí esa noche.

Gracias Diosito por las bendiciones recibidas, por las enseñanzas fáciles y severas, por las diferencias, por los momentos buenos y los malos porque siempre me enseñan a crecer, a aprender y a vivir mejor cada día, junto a la gente que amo.
Feliz Día de Acción de Gracias para todos mis amigos virtuales, blogósferos y para las analógicos también. Un gran abrazo ;-)

domingo, noviembre 18

Rutas de a pie: descubriendo huellas

.. del pasado no tan lejano de Argentina.

Nuestro viaje tuvo un tinte mochilero con estilo, por decirlo de alguna
forma. En vista de que Cadivi no se nos portó como hubiéramos deseado, pateamos mucha más calle en Buenos Aires y lo hicimos con gran disfrute por largas horas. La bendición es que esta es una cuidad 100% caminable, a diferencia de mi querida Caracas, así que fue una experiencia placentera (y súper agotadora).

Salimos de Caracas con 6 mapas de caminatas obligatorias, pero estando allá nos dimos cuenta al 2do día que se nos acababan las rutas rápidamente así que Jesús, caminante empedernido, buscaba más cada día antes de salir, mientras yo me terminaba de levantar y arreglar para bajar a desayunar.

Nuestro día empezaba temprano. Los porteños son más calmados, ellos comienzan
a las 9 casi todo, nosotros a esa hora ya habíamos completado medio recorrido de 10 calles. Cada callecita de cada barrio se engalana con un puesto de flores maravillosas, como quiosquitos sorpresivos que saludan al transeunte y le regalan un toque de color y aroma para todo el día. Las flores son exquisitas, nunca vi tantas, tan seguido, tan bellas. Caminar en Buenos Aires es un sueño. Aceras de todo tipo te muestran los distintos gustos de las personas e imprimen un característico aire a los barrios. Muchas aceras son riesgosas porque las baldosas están siempre mojadas y flojas o no encajan, así que puedes pisar y torcerte un pie, pero bueno, una vez que se agarra la mañan todo funciona a la perfección.

En Palermo Soho las aceras tienen definitivamente personalidad. Cada frente de casa o edificio varía respecto a la anterior. Unas lucen baldosas grandes, pesadas, como de hace 60 años, y justo al lado pedacitos de piedra bien lijada se entremezclan con ladrillitos que hacen caminos. Luego mosaicos terracota y amarillentos hacen esquina frente a un edificio antiguo. Es un sueño.

La 9 de julio es distinta. Es toda grande, moderna, calzada blanca, mosaicos crema, piedras de distintas formas para delimitar los jardines. Cruzando la calle hacia la zona de tribuna
les el camino es de baldosas compactas y pesadas, como las que están en Sabana Grande, un bulevard para que el peatón se de vida, descanse en los banquitos junto a las flores amarillas o estacione su bicicleta. Solo se permite el paso de autos a los pocos estacionamientos.

Caminando se encuentra uno de golpe con placas de concreto, de metal, de losa, grabadas. Algunas con sobrias letras recuerdan la memoria de alguien desaparecido en ese lugar el día tal, del año tal, por las fuerzas del orden. Otras pintan un marco tricolor y apuntan que fulana fue última vez vista allí, el día tal, cuando fue desaparecida. Desaparecidos. Son muchos los nombres que me encontré en placas así. Me las encontré en el piso, en la plaza de las Madres de Mayo, en las paredes de algunos edificios, en una especie de murito en una plaza cerca del Congreso, cerquita de la Universidad Popular de las Madres de Mayo.

También me topé con piedras que representan personas y pepelitos que apuntan sus nombres en la parte de abajo de un elevado de la autopista. En Buenos Aires (y seguramente en Argentina) no se olvida. Esa conciencia historica, de lo que somos, de lo que perdimos, de lo que tuvimos, es importante y necesaria en las sociedades. Evita que uno pase la hoja sin haber aprendido nada y pretenda volver a reincidir en los errores del pasado. Eso acá nos hace falta...

Caminando una mañana recorrimos toda la zona norte donde están las embajadas, Plaza Francia,todo el barrrio Recoleta, Buenos Aires Desing. De allí a la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, al Cementerio, bajamos varias calles y huzmeamos en librerías intensas y menos comerciales, recorrimos toooooodo, shoppings incluidos. Otro día San Telmo de cabo a rabo; Santa Fé y la avenida de Mayo nos la pateamos de principio a fin (y vaya que son largas); Palermo bosques y parques fue uno de los paseos más extenuantes y bellos. Cuando nos fuimos a Puerto Madero no podía más. Anduvimos todos los diques, cruzamos al oeste y pateamos hasta llegar a la reserva ecológica, recorrimos el parque Italia, y regresamos sobre nuestros pasos a contemplar el Puente de la Mujer.

Ese día las ampollitas en los pies no me dejaban andar más y sin embargo, subimos varias cuadras hasta llegar a la estación del metro. Caminamos más de 30 cuadras antes de montarnos en el subte para ir a Tribunales, a tan solo 6 cuadras del hotel para bañarnos y volver a salir a cenar en algún buen restaurante por las calles porteñas, los que de paso, abundan.

Nunca pensé que en tan pocos días caminaría tanto.

sábado, noviembre 17

Escapada a Argentina: vacaciones express

... que aunque cortas e intensas, han sido divinas.

Tenía que tomar vacaciones.Yo era de las que tenía ciclos de gran actividad y de repente, mis pilas agotadas me hacían distraerme de todo, mi rendimiento decaía y me fastidiaba. Entonces me decía que mi tiempo en tal o cual parte/trabajo/lugar/relación/situación había muerto y me iba. Hacía eso siempre pero era un error. La verdad verdadera era simple: necesitaba vacaciones, solo necesitaba vacaciones para alejarme, recargarme y regresar; pero nunca lo entendí así, sino hasta hace un par de años.

Este año tomamos unas vacaciones tipo express en Buenos Aires. Jesús
había sido invitado a unas jornadas de reflexion sobre literatura latinoamericana y escritura de género (o algo así) y nos decidimos a explorarlo. Armamos el viaje en 4 días.

El jueves todo era borroso. El viernes conseguimos los pasajes entre apuros y apretones. El lunes rechazaron los papeles de Cadivi. El martes conseguimos el hospedaje a un precio sin igual. El miércoles la oficina fue un estrés. Había mucho que hacer y poco tiempo. El miércoles intercambiamos necesidades con un amigo
extranjero: él necesitaba bolívares, nosotros con urgencia dólares. El jueves de madrugada nos buscaría el taxi y sin embargo a las 11 pm del miércoles no tenía nada. Ese día no dormí. Llegué de la cena de la oficina a arreglas mis cosas, guardar, poner, quitar, recordar, mandar por email avisos a mi compañera de trabajo para decirle que tomaría unos días libres, avisos a mis clientes posponiendo las citas de los días por venir. Cerré la laptop a las 2:30 am. Justo a tiempo. Jesús no despertaba con el encendido de la tele, tuve que llamarlo. El taxi llegaba a las 3.

Lo bueno de viajar es llegar a un lugar hermoso que te reciba con los brazos abiertos.
Leí en un comentario de una amiga, respecto a sus fotos de Argentina, que "estaba en el lugar perfecto del mundo". Efectivamente fue así. No nos recibió con los brillos dorados, sino con fresca lluvia y refrescante brisa. Amo a esa ciudad. Buenos Aires se quedó tatuada, ya no se olvidan los recuerdos de la niñez, al contrario. Me gustaba de antes con flashes de memoria y momentos simbólicos una huelga, el radiador de la calefacción, los techos infinitos, papelillos volando, el verdor... ahora me gusta palmo a palmo, su cultura, su bit, su ritmo, sus contrastes, su gay open enviroment, su verdor inacabable, es mágica. Como dice Lady Smirnoff es el lugar perfecto del mundo.

martes, noviembre 13

Pies de Barro: bautizo mañana

Me siento muy feliz porque una nueva obra de Jesús saldrá al mercado mañana mismo.
El libro se llama Pies de Barro y es un texto excelente. No porque lo diga yo (que si bien estoy casada con el autor no sé nada de escritura formal) sino porque quienes han podido revisar el libro, coregirlo y comentarlo coinciden en decir que es unde sus mejores obras, un trabajo de impresionante sensibilidad y excelentemente redactado.




Si pueden acompañarnos será todo un honor. Yo ando de lo más feliz y se lo comento a todo el mundo.

La cita es en la Feria del Libro del Parque del Este (hoy rebautizado como parque Francisco de Miranda), mañana miércoles 14 de noviembre a las 3 pm en la sala Martin Luther King. Sé que el horario es un poco atravesado y que la invitación es un poco "a última hora" pero igual si pueden pasarse, por allá los esperamos.