lunes, febrero 19

Día de los Enamorados: regalos por hacerse notar o por amor de verdad?

... Pareciera que el Día de los Enamorados fue un éxito para los vendedores de cositas, flores, dulces, bombones y demás. Ese día yo estuve de viaje de trabajo y solo atiné a darle un gran beso de buenos días a mi esposo antes de irme en la madrugada. Nosotros no acostumbramos a hacer mucha bulla de esta fecha porque más que expresar cariño parece una competencia por dar de qué hablar al resto del mundo, cuanto más grande, más llamativo y ostentoso sea el presente, mejor impresión en la audiencia y generalmente en la persona objeto del deseo.

Muchas veces mis amigos me han comentado la salvaje competencia del Día de los Enamorados en sus oficinas llenas de cubículos y gente. En la recepción de la oficina del cliente sendos ramos de flores muy glamorosos nos recibieron al abrir el ascensor.
Vaya vaya -pensé- la compentencia no cesa. Los obsequios esperaban a sus dueñas. Una de ellas no aparecía y por eso lo habían colocado en el piso junto a la pared. Era EL MEGA ramo. De una cara, con flores exóticas amarillas y anaranjadas, las infaltables rosas carmesí, un cruzado de palmas como tejiéndose en frente, perfectamente armado en una cestita. Impresionaba. Estaba en el piso y dudo que alguien al llegar lo pasara de vista.

En la mesa, la recepcionista se tranzaba con el repartidor de la floristería. Déjalo acá, cuando ella regrese de la reunión le entrego el ramo. El chico finalmente asintió y se fue. Más allá, una feliz dama recogía su obsequio floral ante los ojos maravillados de los presentes. Sí, son muestras de afecto notables y bellas.


En el centro comercial la cola para la floristeria era impresionante. Cantidad de adolescentes, jóvenes y unos en sus veintistantos hacían cola esperando su turno. La mayoría hombres, aunque se notaba una que otra parejita conversando para hacerse el rato más ameno. Las vitrinas mostraban el especial del día: osos de peluche tamaño persona, ositos tamaño bolsillo, rosas, claveles muy rojos, bouquets, docenas, solitarios, flores rosadas, amarillas, azules, flores y más flores, en celofán, en vasos de vidrio, en atados, con globos, con peluches, en cestas. Caras felices, expresiones de ansiedad, gestos de aburrimiento, sonrisas nerviosas: todo se encontraba en ese lugar.


Salimos a tomar un taxi. En la calle el calor acentuaba las cosas, y ni siquiera el sol más insufrible hacía pestañar a los vendedores ambulantes que abordaban a todos con manojos de ramos listos para entregar. Conté al menos 5 vendedores, apostados "útilmente" en las esquinas cerca del semáforo o en las zonas de cruce peatonal. Sin mediar palabras te ofrecían sus brazos, cubiertos de bouquets con 2 ó 3 rosas muy rojas, acompañadas de follaje, cubiertas con papel celofán transparente con corazoncitos blancos. Una
contundente tarjeta, casi del largo del ramillete, completaba la oferta. ¿Vendría ya firmado por el enamorado?... Ese es el regalo express por excelencia. Ese y una cajita de chocolates finos o bombones. Toda enamorada queda contenta con un detalle del corazón de su amado. Más o menos contentas, eso no importa, pero contentas al fin.

El aire del amor se sentía en todas partes. No hay dudas. Salvo por la cola que nos recibió al regresar a la ciudad, todo el viaje estuvo muy agradable, tuvimos buen feedback con el cliente, el el vuelo y el taxista estuvieron muntuales. Cerraba la jornada. De vuelta a casa pensé que tendríamos una tranquila cena viendo un programita de tele y con eso estaríamos listos: sobrevivimos aun nuevo día de los enamorados.

Negativo.


Llegar a casa y ver que mi esposito me estaba esperando con una cenita romática fue el cierre especial. La tenía planificada desde el lunes. Yo solo tuve que dejar las cosas que cargaba encima y cambiarme de ropa para disfrutar de unas ricas vieiras con salsa de duraznos 100% home-made, un vino frizzante muuuy helado y rica compañía. Lo demás, fue disfrutar una noche sencilla, cálida, sorpresiva y romántica con Jesús. ¿Quién necesita de alboroto masificado y explosiones en el cielo, cuando se tiene acá cerquita todo lo que se desea? Nunca deja de sorprenderme. ... Y pensar que yo no era nada romántica. Menos mal que siempre que viajo le traigo un regalito que degusta con placer. Te quiero mucho muchachito loco.

Feliz Día de los Enamorados (post datado, es cierto) para tooooodos.

2 comentarios:

Monique! dijo...

...yo creo que más de una de estas niñas se auto-envió el ramo de flores para no sentirse looser...

martis dijo...

MonicEso dicen por ahi muchos de mis amigos: autoregalos solo por dar de qué hablar a los vecinos (actitud muuuy looser realmente).... Eso, o que el pana está forzado a ganar puentos porque sino no le dan ni agua! jajajajajaja.
Besitos