martes, mayo 22

Lluvia en la ventana: hay días así

... en los que una si acaso respira y desde cualquier esquina le caen baldes de agua fría.

En época de evaluación de gestión las cosas se ponen tensas. Las caras largas de los jefes durante la reunión del lunes lo decía todo pero yo no imaginaba por donde vendrían los tiros. Solo me pareció que algo malo sucedía y fue muy inusual que se retiraran de la reunión antes de finalizada.

Como cosa rarra tuve una reunión fuera de la oficina ese día en la tarde, y pensé que no tendría que regresar en vista de la hora. No fue así. Debí regresar a la oficina a tomar un entrenamiento muy importante que en realidad se develó como una reunión especial de balance de gestión en la que sin temor a equivocarme nos dieron hasta por el reverso del ojo.

Han sido semanas tensas. Discusiones. Clientes que dicen que van a proceder con el proyecto y dos días después se excusan enviando un email lapidario con Gracias pero no gracias. Clientes con los que se trabaja por semanas muy de cerca, durante 6 meses y cada vez que se culmina el diseño del proyecto sueltan una objeción distinta, o que cada vez que el proyecto pasa a la fase de firma final, permanece ahí por siglos, sin lograr esa rúbrica decisiva. Esto desgasta. A veces tomar vuelo y resistir los reveces es más dificil, una se eleva y de golpe y porrazo se cae al suelo; una vez, otra vez, de nuevo; luego de un tiempo se desarrollan mañas, los golpes duelen menos, la coraza va ahí, creciendo, compactándose, solidificándose y una ahí, de nuevo viendo el cielo preparando las alas -aunque sabe que mejor es ir sin expectativas... como decía el poeta es que hay golpes tan duros en la vida, yo no sé...

El lunes el balde de agua fue inmenso. La evaluación de gestión fue ruda, sorpresiva, contundente. Golpe, golpe y golpe. Nada de elevar la barbilla, ya en tierra poco quedaba por hacer. Replegarse, oir, callar, asentir. Lámina tras lámina pasamos por todo el vocabulario de errores y de malas prácticas cometidas; bullet tras bullet repasamos las estrategias correctas que se han quedado en la tubería de salida atascadas por la cantidad de metidas de patas que se comenten sin reparar en los daños ulteriores. Pausa tras pausa se llenaban los sacos de arena atados a los tobillos mientras se intentó volar y de allí en caida libre al fondo. Que día. Sin respiro. Rudo, frontal, agresivo y humillante... nadie espera que el jefe de una lo regañe -a estas alturas del partido- como un padre ofendido, un director indignado, un juez insultado. Nada, que si al menos hubiéra sabido que el "entrenamiento" realmente sería sesión de evaluación quizá me hubiera puesto escudo o hubiera preparado mi mente para recibir lo mejor del discurso sin pararme en momentos. Negativo.

Hoy si acaso pasé la página cuando la sacudida regresó. Un mal entendido, una confusión, una conversación mal documentada y zas! el nubarrón no lo ví. Cuando me llamaron a la sala de reuniones lo que se me vino fue un tifón, un tsunami con todo, desde el centro del mar, de adentro. Indetenible y voraz. ¿Qué pasó aquí? ¿Quién olvidó decirme que estamos en época de inundación? La sacudida vino pública, para todo el staff pero era para mi. -Seguiré pensado que fue desproporcionado y que el lenguaje, la intensidad, la rudeza eran accesorios despreciables que no debieron incluirse; es mi opinión. Es su palabra-. Fue mi comunicación poco precisa en un detalle y mal entendida en el otro extremo. Lo cierto es que mojó de nuevo.

Y una ahí, tratando de entender. Aceptando el error y aclarando lo torcido para dejar las cosas del tamaño correcto, ni más ni menos. De nuevo reunión -¡Dios! ya es la 2da en la última media hora y la previa fue agria-, de nuevo al cadalzo. ¿Ahora que hice? ... en algunos momentos brilló un rayito de sol, delgadito, medio tímido y se empezó a transformar en una rayo grueso... pero las palabras lo bloquearonn tan pronto me preparaba para disfrutarlo... Al menos es bueno saber que está ahí. Que no se ha perdido; solo que coño, la vida diluviana no resalta mi mejor ángulo.

Listo. Reunión concluida. Necesito aire, al menos 15 minutos de descanso y regreso. De nuevo al cubículo, de nuevo a las tareas sin dejar que las conversaciones previas me continuen mojando el alma... news flash: Vente, tenemos que hablar. ¿Será que grabo un cartelito para la puerta de la sala de reuniones que diga: Usar traje de buceo especial o entrar bajo su propio riesgo? Nueva cita, nueva conversa ¿ahora qué?

Hay golpes en la vida tan duros yo no sé... hay golpes de agua, palazos de agua, baldes, contenedores extremos que inundan hasta al más resitente y mejor parado. Agua que se le termina saliendo a una por los ojos, delante del jefe (en el momento leve e igualmente inapropiado) sin disimulo.

¿Será que hoy tenía escrito
Temporada de lluvia, moje ud.? por suerte en casa tengo muchas toallas, ya estoy menos mojada. Todavía me quedan muchas gotas que desaparecer.

4 comentarios:

Evelyn dijo...

Uich amiga... mal día... pero no olvides que no todos los días son iguales, así que pa'lante como el elefante...
Y si el jefe se sigue poniendo "cómico" usted me avisa y voy a buscarla!

fitziane dijo...

Después de la lluvia, por más intensa que sea, siempre aclara el cielo. Animo, que ésto también pasará.

Josianne

Tahylú dijo...

Muy lindo escrito, que al menos te ha servido para desahogo. Ánimo, despues de la lluvia siempre sale el sol y por supuesto brilla con mas intensidad.

Saludos de una Venezolana en Chile.

Tahylú!

martis dijo...

Gracias amigas Eve, Fitzi y Tahylú. Gracias por el abracito y el ánimo. Ciertamente hay días de días, lo bueno es que uno se recupera y sigue siempre para adelante.
Un beso a todas.
Tahylú bienvenida y gracias por tu comentario.
Saludos :-)