sábado, agosto 18

Parece increible pero.... ¡Me siento chavista!

... porque yo soy clase media-media, y solo un chavista mesmo sale de una tienda como salí yo hoy.

Después de haber hecho unas compras generales en Makro, mientras iba camino a casa, recordé que desde hace meses necesito un par de zapatos negros, elegantes, buenos para las reuniones serias con clientes importantes, un par ejecutivo y sexy a la vez. También me hace falta una cartera negra a juego. Es hora de cambiar mi viejita cartera "tapa amarilla" por una más grande y cómoda, que me haga lucir impecable cuando visito a un cliente o hago una presentación de negocios.

Dispuesta a comprarme dichos elementos sin excederme en el presupuesto, entré a un centro comercial que no frecuento. La certera la resolvería en Alessi a un precio justo, y los zapatos quizá Bass porque todavía tienen tremendas ofertas. Sino, la meta es buscar un buen par de cuero que no supere los 100.000 Bs. y se vean chéveres.

Varias vueltas sin éxito. Nada realmente atrayente. Me contuve frente al "3x2 Liquidación" de la tienda de ropa interior (nunca se tiene suficiente ropa interior). Hoy solo la cartera y el par de zapatos nena. Caminé, vi trajes de oficina, pasé de los bellos blazers de Armi y me topé con Tommy Hilfiger. La ropa Tommy, si bien bonita, me molesta con su bandera pintada en todas partes y el abuso de colores en estridente estampida primaveral. Cosa de gusto sin dudas. Además me parece excesivamente cara, demasiado costosa para mi presupuesto habitual. Pero bueno, entré.... es increible lo que la curiosidad y un pertinente anuncio de Ofertas puede hacerme cuando estoy en plan de compras.

La sección infantil estaba repleta y pensé comprarle algo a mis sobrinos pero las prendas que me gustaron superaban lo que podría gastar en estos antojos. Pasé de ellas. También de vestidos y camisa en la sección de damas. Me aburro, los zapatos negros no me convencen, no pienso probarme pantalones, los sueteres son tallas enormes, los otros son feos.... de pronto una cartera roja con forro de leopardo me capturó... interesante; pero como mi objetivo era una cartera negra, cosa que no había, me fui sin comprar nada.

El problema es que ella no me dejó. Casi 2 horas dando vueltas por el centro comercial y lo único que me llamaba era la cartera roja. Decidida volví sobre mis pasos. Entré y la tomé del estante. Esperando para cancelar, el muy conveniente precio reducido de la etiqueta hizo el resto. Me la compro.

Son 74mil Bs. ¿¡Qué, en serio?! supongo que mi cara fue de tal asombro que la cajera solo sonrió amablemente. Los descuentos terminan hoy. Palabras mágicas. Me mimeticé con los estantes. En la sección infantil descubrí un nuevo mundo. Falditas coquetas a juego con camisitas de flores. Me llevo dos. Franelas y chemises rayadas con colores explosivos o frases infantiles para niños. Me llevo dos más. En juvenil encontré camisas para mi sobrino mayor. Perfecto, me llevo esas. Nada para mí... ¡ah sorpresa! detrás de las cajas había una sección con descuentos finales que nunca ví y lo mejor de todo es que cantidad de prendas eran ¡de mi talla! Franela, camiseta, jean... En la de caballeros la cosas se trancaron. Los boxer, las medias, los accesorios, no tenían ofertas. Las bermudas suavecitas (en especial de 3x1) eran de tallas mínimas. Los sueters que me gustaron jamás se los pondría Jesús. ¿Desea saber el precio? No gracias, me los llevo todo.

Cinco, seis, siete, nueve, diez piezas en total. ¿Como desea pagar? Por favor, estas seis las envuelve para regalo. Las otras me las llevo así. Mientras ellas hacen lo suyo yo aún sigo viendo las camisas de hombre. Debe haber alguna que no me desbanque y que le quede bien al chico... Listo señora.

Salí de la tienda con 6 bolsas grandes de ropa. No lo creía. La felicidad de haber comprado cosas bellas para mis sobrino y unas cuantas cositas para mi se sentía rico, aunque después empecé a cohibirme un poco. Miradas de curiosos ante tantas bolsas de una tienda nada solidaria en precios. Miradas para mi que ando vestida "tapa amarilla total" con jeanes viejos, cartera discreta, botas todo terreno y una simple franelita sin una gota de maquillaje ni accesorios. Como que las bolsas y mi look no cuadraran.

Pero ¿qué se le va a hacer? encontré cositas preciosas y los jeanes me quedaron a la medida. ¡Así sí es rico comprar! preferí ensordecer cuando la cajera me dijo el precio. No había vuelta atrás. Hoy compré como chavista, como si el mundo se acabara mañana. De hecho, las ofertas se acababan hoy. Es extraña la sensación. ¿Cómo me curo de esto?

2 comentarios:

Evelyn dijo...

AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH y por qué usted no avisa??? una llamada telefónica tal vez??? tengo dos teléfonos celulares, los de la oficina, el MSN, internet!!! qué le pasó jovencita??? deja que le cuente a la otra para que te caigamos juntas!!!

martis dijo...

Uy sorry niña, acepto el regaño. Todo fue muy rápido...
Promesa de fiel cumplimiento: avisarte cuando vuelva a encontrarme ofertas así de jugosas para que te unas al consumismo capitalista. jeje
besitos!