sábado, noviembre 11

Animal nocturno: viejas mañas de soltera

Este fin de semana estoy home alone. Mi "víctima" -jajaja, tal como enseña la Mujer Florero- está de viaje de trabajo y regresa el lunes, así que tengo la casita para mi mesma y trato de ponerme al día con algunos pendientes. El problema es que a pesar de hacer mi mejor esfuerzo durante el día, al llegar la noche y querer descansar no puedo. La razón: las viejas mañas de soltera que afloran cuando ando a mis anchas en casa.

1) Comer saltado: y no saltando; simplemente como ahora no me incentiva un desayuno o una cena para mi solita, me las salto (y OJO soy del tipo de persona que si no come se transforma en ogro). En el viaje anterior de Jesús mi desayuno fue un vaso de jugo "disuelva y listo", 15 minutos después una tasa de leche con café y finalmente, una tostada con mermelada o un vaso de yogurt líquido. El desayuno empezaba en mi cabeza a las 8:00 am y realmente lo ingerí entre las 10:00 am y las 12:00 am.. En la cena el caso es similar. Hoy, mientras tecleo, me estoy comiendo una "merienda" y son más de las 7:00 pm, por lo que creo que la cena empezará algo tarde.
2) Comer chatarra: de la mano con mi saltadera. La cena pasa del habitual sándwich de queso paisa o mozzarella, a volverse media bolsa de yuca frita con un vaso de agua. Si me remuerde la conciencia quiza sea un vaso de yogurt líquido o un vaso de leche o una bolsa de cotufas de microondas en la cama viendo televisión.
3) Comer a deshora: se me hizo medianoche y ahora me acuerdo que debí cenar algo (mientras los residuos de la bolsa de yuca frita me miran con desfachatez)... al menos almorcé sensato a eso de las 3 de la tarde.
4) Trasnocharme: la vez anterior me aburrí de la TV a las 7 de la noche, así que saqué la caja de herramientas y me puse a armar un mueble para la sala de la casa. Es un modular de esos de Bima, y como me quedó bien, me puse a armar la biblioteca. A las 2 de la madrugada me di cuenta de que gracias a la fiesta de la casa de al lado, mis caseros no oyeron los martillazos, ni la música a todo volumen, ni el ruido que hice redecorando el pasillo, la sala, el comedor.
5) Desvelarme: para terminar de ver alguna película mala, de esas inician después de las 11 de la noche y duran mostrando palurdeces hasta la 1 y pico. De soltera, cuando me quedaba en casa despertaba a eso de las 3 am, adolorida en el sofá de la sala, con frío y la TV chillando.
6) Cocinar/lavar: ¿irónico no? empezando a eso de las 8 ó 9 pm y seguir con la cocina prendida hasta que sea necesario.
7) Despertar early am: no importa la hora en que me acueste, TENGO que abrir los ojos a la odiosa hora de las 7 de la mañana, pararme, tratar de cerrar las cortinas al máximo y volverme a acostar por 1 ó 2 horas más. Soy más nocturna de lo que quisiera por ahora. Jesús en cambio es pájaro madrugador y eso es imperdonable durante un fin de semana. Cuando no está, inmediatamente siento que tocan la campanita esa del recreo y mi subconsciente me dice: Volver a la universidad, con la generosidad de ideas para redactar, las ganas para leer, la energía para hacer y sobre todo el desorden del reloj en todo sentido. Las malas mañas no se mueren, solo se dosifican.

Cuando el recreo llega a su final emerge el habito más cruel:
8) Arrepentirme: y decirme que no lo haré más, que es una guachafa, que es insensato... y volverlo a repetir a penas haga falta.

Animal nocturno, sin duda...

2 comentarios:

Monique! dijo...

Martuchita: a mí también se me invierte el reloj cuando no estoy sometida a mis rituales cotidianos.

Chejita, ¿me puedes referenciar en tu blog en la lista de "ellos también se desahogan?, por supuesto con mi blog nuevo! hoy escribí, visítalo y chismea.

Beso

martis dijo...

Moniquita, lista tu solicitud. Esperamos que sigas comentando, chismenado y contando cosas locas acá y en tu blog.
Saludos.