martes, diciembre 19

...¡Y la ganadora es!: la chica torpeza

Es decir YO. No sé si les ocurre a ustedes también pero cada cierto tiempo, digamos cada mes, existe un día en que los astros me echan en cara lo pequeñita que soy en este basto universo y me dejan al garete. Ayer fue así. La lista de torpezas y mini torpezas me dejó "golpeadita".

Empezó como a media mañana. Por alguna razón, yo que puedo manejar muy bien mi espacio personal y me escabullo sin tantas complicaciones por pasillos estrechos y caminitos entre 2 ó más personas conversando entre el laberinto de cubículos en la oficina, pues ayer me tropezaba con todo.

Casi me caigo tratando de rodear mi silla para sentarme. Sin ayuda de nadie, solita, me enredé. No pasó nada grave.

Luego a mediodía fui a la peluquería a arreglarme el cabello y zas! torpeza mediante salí bien parada del traspié. Suelo descansar los pies en el apoya-pie de la silla giratoria, que forma como un aro al rededor de ella. Cuando estoy lista y me voy a parar para irme, bajo un pie por dentro de ese "aro" para soportar el peso del cuerpo mientras el otro pie se posa en el piso por fuera del aro. Ah, ayer los pies se pegaron al piso.
Hubiera sido LA MATADA porque en frente de mi está la mesita de vidrio la peluquera con su pila de potecitos, cepillos y peines; junto a esta, el módulo de secadores de pelo y rollo, y claro está cada secador tiene su cable, además del cable del secador que está conectado a la toma eléctrica y es el aparato con el cual acaban de arreglarme...¿y ya dije que la silla es giratoria, así que de "estabilidad" tenía poco"? Fue una obra de arte no caer encima de todo eso; la pierna libre quedó como pegada al piso por 2 segundos, suficientes para que la pierna dentro del aro tratara de avanzar SIN haberla sacado del aro. Tuve que librarme literalmente brincandito en una pata hasta sentir que podía apoyar ambos pies en el piso sin temor a caerme.


Librada del impasse, me fui de tiendas para resolver el tema de los regalos navideños. Esquivé a la muchedumbre muy bien, hasta que tratando de abordar la escalera mecánica se juntaron dos movimientos. Por una parte yo avanzo y mi brazo derecho se mueve al ritmo de mis pasos, mientras que de la escalera que desciende, llegan al piso 3 personas, una de ellas intenta encender un cigarrillo (aunque está prohibido fumar en este mall).
Ella hablando, pide el yesquero, prende su cigarrito y su mano izquierda desciende hacia atrás JUSTO en el MISMO SEGUNDO en el cual mi mano sigue su movimiento ascendente hacia adelante. ¿Resultado? manito de cenicero pues. ME QUEMÓ. La chica me quemó. Solo cuando grité AY!! el trío se percató del resto del mundo, yo en él incluía una quemadita de cigarro en el nudillo de mi dedo índice.


Me aventuré en una tienda masculina para resolver a 3 de mis beneficiados por regalos navideños. Una hora después de obtener las prendas deseadas me dirijo a caja. Felizmente veo que está disponible (mientras toooodas las otras 5 cajas lucen una fila de al menos 4 compradores cada una). Llegar y descubrir que TODAS las piezas que elegí NO gozaban del descuento que creí haber visto fue una cosa. Regresarme al punto de origen de cada prenda a verificar que yo estaba en lo correcto fue otra. Me golpeé con un mostrador en el tobillo mientras sorteaba gente y camisas.

Finalizaba mi cadena de torpezas intentando buscar una caja para pagar el ticket de estacionamiento e irme a casita. Del timbo al tambo para "evitar" la cola exagerada de la caja cercana a mi carro. Eso implicó bajar 2 niveles, cruzar el estacionamiento justo por donde mi carro me esperaba, subir un nivel, hacer la cola y cancelar, bordear el módulo de ascensores y volver a bajar por la otra salida. Al llegar al sótano darme cuenta de que estaba una hilera de carros más atrás del mío, por lo que tuve que caminar un poquitín más. El detalle: el vendedor de la tienda había empaquetado de una manera en la que UN ALFILER salido de no-sé-donde quedó traspasando la bolsa y me lo clavé al menos 4 veces en la pierna mientras hacía mi recorrido en busca de la caja y de mi carro.

Agradecí que se acabara el día. AH! pero primero me golpeé de nuevo el final de la pierna mientras sacudía la cama antes de acostarnos a ver televisión. Yo jamás me golpeó allí ni de esa forma, pero bueeeno, ayer me lucí.

Amaneció el martes y me sentía libre de mi torpeza-mensual. La alegría duró hasta tratar de bajarme de la cama en la madrugada para ir al baño. Por primera vez en estos casi 2 años usando nuestra cama, que casi casi paso de estar horizontal en mi colchón a horizontal en el suelo. Iba a poner un pie en el piso para levantarme y me fui de boca. Por fortuna a pesar de estar medio dormida pegué la mano izquierda contra la pared como la estaca en el corazón de un vampiro...jeje, no me caí, pero casi me mato del susto.

En fin!

2 comentarios:

Jesús Nieves Montero dijo...

You will survive!

Cheers!

Monique! dijo...

Chejita, gracias a Dios, por lo menos no te pasó nada grave. Evelyn con una matada similar cayéndose de la cama se partió la boca. ¿Otra perla? yo me caí dos veces y me dí en la misma rodilla y ahora me tienen que operar :-(

Slds